La semana pasada fue una de esas semanas de infarto en las que llegar al viernes se convierte en un deporte de riesgo y el fin de semana no llega ni a la muela trasera. En cualquier caso, ya pasó, pero vino cargada de tremendas novedades que, por supuesto, voy a compartir con ustedes, sufridos lectores de Atarecos.
El primer vaivén de la semana fue el OME, el congreso anual de marketing digital que se celebra en Madrid, en el que me dejé caer para ver qué tal. Reconozco que no iba con la intención de quedarme, porque ya llevo unos cuantos años yendo y este año no me llamaba mucho la atención. Pero dado que estaba en Madrid para otras reuniones, me di un salto.
Cada vez hay más expositores en el OME, o eso me pareció a mí, aunque parece que este año subieron los precios de los stands. Siguen sin resolver el tremendo ruido que hay en el pabellón y que molesta a la hora de asistir a una conferencia. Las acumulaciones masivas de personas que quieren ir a determinadas charlas es un tema que tampoco está resuelto.
Las charlas, en general y salvando un par de excepciones, las dan las marcas de los stands que han pagado por exponer. Por tanto, cada vez se parece más a una vendida de motos que a un congreso para descubrir las últimas tendencias del márketing digital.
Lo que sigue siendo muy interesante es el networking (palabra tan de moda) que se hace en la feria. A mí me gusta llamarlo "hacer pasillos", porque a medida que avanzas por los pasillos entre los stands vas encontrándote con conocidos y presentándote a gente nueva. Sin duda, lo que mejor aproveché del OME.
En cualquier caso, darse una vuelta por la feria da siempre una visión distinta del mercado. El día a día tiende a sumirnos en la costumbre y estas visitas remueven los cimientos, cosa que se agradece. Por cierto, aquí les dejo el vídeo de presentación del OME, que retrata bastante bien el conocimiento del marketing digital en buena parte del empresariado ;-)

Esther, ¿estuviste en la capi y no me diste un toque? Esta te la guardo :-P
Un saludo y recupérate.
La falta de costumbre, Ruymán :-)
Para la próxima, no falla, te llamo sobre la marcha. Besotes.