Últimamente he tenido unas semanas de hacer presupuestos. No, no vayan a pensar que eso sí que es suerte, porque la suerte será que me los aprueben. Por ahora, lo único que hago es documentar y sumar números sin tino, intentando aplicar algo de psicología del cliente, mientras cruzo los dedos.
El caso es que detecto un cambio en toda esta ristra de presupuestos, tanto por parte de lo que el cliente pide, como por parte de lo que se le puede ofrecer. Y es que con la realización de una página web, ya no es suficiente. Cada vez es necesario incorporar otro tipo de herramientas en los presupuestos y en las propuestas.
Cuando un cliente pide la cotización de una web, normalmente quiere tener presencia en Internet. Y eso ya no sólo se consigue teniendo un site que cumpla los estándares de accesibilidad, que sea usable y que esté bien indexado en los buscadores. Ahora, además, debe tener "presencia web".
Con este término (que creo que me acabo de inventar, me van a disculpar la licencia) intento englobar todos aquellos sitios en los que el individuo o empresa debe estar disponible para los usuarios de Internet. Por ejemplo, las redes sociales.
Ahora mismo es dificil encontrar una página o evento que no tenga su página o grupo en Facebook. Si se trata de una empresa, también hay que tener en cuenta Linkedin o Xing. Si hablamos de un evento musical, nVivo o MySpace tienen que estar presente. Si el perfil al que nos queremos dedicar es juvenil, Tuenti no puede faltar. Un canal en Twitter, YouTube o Flickr siempre vienen bien por aquello de hacer ruido y crear interacción. Y un largo etcétera.
En resumen, ahora las empresas que nos dedicamos a hacer páginas web, tenemos que ampliar bastante el horizonte y convertirnos en algo parecido a dinamizadores web, perfil que, por cierto, escasea bastante en el mundo laboral. Es complicado encontrar personas que sean capaces de crear estos canales para un cliente y, sobre todo, mantenerlos a posteriori.
Lo de presupuestar este tipo de tareas, además, es un poco "sui generis". Estimar el tiempo que va a llevar dinamizar una comunidad o una red social, o cuánto tiempo hay que invertir en Facebook, por ejemplo, para crear una masa crítica en un evento, es bastante complicado. Además, la mayoría de los clientes todavía no lo ve necesario o no están dispuesto a pagarlo.
En resumen, una vuelta de tuerca más a Internet.
[Imagen de simonfilm / Morguefile]