
"Contenta" me tiene Nokia últimamente. A ver si a estas alturas de la fiesta voy a tener que cambiar mis lealtades y me voy a tener que hacer fan de otra marca, con lo bien que me iba.
Ya no sólo tengo esperar el Nokia N97 como agua de mayo, con tanto iPhone y tanto HTC Magic alrededor, sino que ahora tengo que aguantar que su plataforma online OVI funcione espantosamente. Imagínense el recochineo que he tenido que aguantar.
Hasta el otro día, una teleoperadora de Telefónica, más pesada ella que una vaca en brazos, se sorprendió cuando le dije que no a una oferta de iPhone, porque estaba esperando la llegada del N97. ¡Así no se puede, hombre!
Eso por no hablar de las dudas que me corroen acerca de las prestaciones. En fin, malos tiempos para los fieles a Nokia, sin duda.

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