Vaya subidón que tengo con el WWW2009. Estoy ya en la última conferencia, a punto de terminar estos tres días de no parar y, aunque tengo la cabeza como un bombo, la experiencia ha merecido la pena.
Desde luego, los congresos internacionales son otra cosa. No había tenido ocasión de ir a ninguno anteriormente y se nota la diferencia, tanto en organización como en contenido. El único problema es que hay demasiadas conferencias a la vez y te pegas todo el día decidiendo a cuál vas y cuál te pierdes.
Además, las conferencias son, mayoritariamente, de gente presentando proyectos de distintas áreas. De hecho, cuenta la leyenda que Google salió de una de estas conferencias, hace unos años. Los asistentes son profesionales, estudiantes y distintos perfiles que intentan sacar el mayor partido de estos días.
Ayer, sin ir más lejos, estuve en la presentación de la DBpedia y, en el turno de preguntas, uno de los asistentes, sentado muy cerquita mío, levantó la mano para preguntar. Casi no me caigo de la silla cuando veo que el que preguntaba era TIm Berners-Lee. ¡Había estado sentado casi al lado mío durante la conferencia y yo no me había dado cuenta!
Como una en el fondo tiene ese resquicio de groupie que no puede evitar, empecé a ponerme de los nervios y a sudar como un pollo escaldado. Al fin y al cabo no se está al lado todos los días del hombre que inventó el medio que me da de comer. ¡¡Y él allí, como uno más, preguntando dudas sobre la web semántica!!
Cuando terminó la conferencia, que estuvo muy bien por cierto, Berners-Lee se levanta y empieza a repartir pegatinas sobre el proyecto en el que está metido dentro del W3C. ¡¡Y me dió una!! De hecho, ¡¡me preguntó si quería una!! Así que, no sólo me ha dado una pegatina, sino que me ha hablado :-D
En fin, todo un derroche de emociones, que acaban hoy, con la clausura del WWW2009. Ahora toca poner lo aprendido en orden y volver al día a día, a intentar aplicar lo visto a lo cotidiano.

Ya me habían llegado esas noticias de que Dios había bajado del cielo webero y te había regalado una pegatina ;))) Y al Ornitorrinco lo ha enlazado su dios particular, Guido van Rossum (el creador de Python).
Esther, parece que has visto a Tutankhamon. Algo así, ¿no? No me extraña, lo que ese hombre (Berners, no Tutankhamon) ha influido en la vida de millones y millones de personas. Y lo que te rondaré morena. Saludos.