Hace unos cuantos años que venimos padeciendo el mal hacer de algunos departamentos de Telefónica y hoy me he dado cuenta de que el proceso que siguen es una sutil forma de spam.
Como saben, estuve 10 años trabajando en NemeSys. Y los dos últimos años de esa etapa, empezamos a recibir bastantes llamadas de gente preguntándonos si éramos el Centro Némesis.
El caso es que Telefónica tiene un departamento que, si no me equivoco, es el que se encarga de vigilar los temas de seguridad en sus conexiones de Internet. Y cuando detectan alguna anomalía en las redes de sus clientes, les mandan una carta avisándoles del tema.
Tuve ocasión de ver alguna de esas cartas y lo cierto es que son para flipar. A los usuarios de a pie que les llegaban y que no entendían de qué iba la movida, les entraba verdadero pavor porque se pensaban que los estaban llamando piratas, sin motivo.
La carta en cuestión no trae un número de teléfono para contactar, sólo un correo electrónico. Mucha gente enviaba correos, pero no les respondían, así que llamaban a información de Telefónica preguntando por Centro Némesis y le daban nuestro teléfono. Tal fue la avalancha de llamadas que recibimos, que pusimos un aviso en nuestra web para mitigar un poco el efecto.
Mandamos una carta de queja al centro en cuestión y nos llamó un señor muy amable pidiéndonos disculpas y asegurándonos que iban a poner una solución. De esto hace ya 4 años. Y hoy, ya en Canarias7 Digital, nos siguen llamando con la temida pregunta: "¿Son ustedes Centro Némesis?". Ya nos sabemos el discurso de memoria y soltamos la letanía como loros.
Hoy, después de la enésima llamada, me ha dado por pensar que Centro Némesis, que se supone que vela por la seguridad en las redes de Telefónica, está generando un curioso tipo de spam, el que me llega a mí a través del teléfono con las llamadas de sus clientes. Paradójico, ¿no?
(Imagen de Xenia / Morguefile)

Hola,
he llegado a esta página buscando en gúguel "Centro Nemesis". ¿Es aquí?
Fuerrrrrrte mala baba, Cuinpar ;-)
Oye, y que no hay manera de que nos veamos los morros.