He escuchado la tercera entrega de la cuña publicitaria "Canarias está harta de esperar" y, salvando las connotaciones políticas del asunto, no he podido evitar recordar mi experiencia de hace unos meses.
Tenía la idea de regalarle a mi costilla un Mindstorm de Lego, uno de esos robotillos con procesador, a medias entre los barcos de piratas y los brazos biónicos. Como estas cosas son difíciles (por no decir imposibles) de encontrar por aquí, me fui directamente a Amazon y lo compré.
No suelo tener problemas en Amazon, de hecho dan un servicio muy bueno, rápido y efectivo. Pero algo pasó esta vez, que el Mindstorm viajó más de la cuenta y terminó volviendo a su punto de origen, después de una peregrinación por agencias de transporte y aduanas varias.
Mientras, yo asistía atónita al paseo, siguiendo el itinerario a través de mi perfil en la web de compras. Después del periplo, Amazon me mandó un amable correo diciéndome que al proveedor le era imposible hacerme llegar mi pedido, que lo sentía mucho y que me devolvía el dinero.
Aunque habían pasado casi dos meses en el proceso, no me desanimé y me fui directamente a la tienda online de Lego. Allí intenté de nuevo la compra y, aparentemente, todo iba bien. A la semana recibo una llamada de una señorita que, en perfecto inglés, me explicaba al teléfono que me agradecía mucho la compra, pero que no atendían a Canarias. En cualquier otra parte del territorio peninsular sí, pero a Canarias no.
Imagínense mi cara de estupor en medio del supermercado de mi barrio, que fue donde me pilló la señorita en cuestión, haciendo la compra rutinaria. Un carro lleno de comida, pienso para perros y productos varios de limpieza, guiado por una mujer contrariada gesticulando y chapurreando inglés a través del móvil.
En mi caso, tuve suerte. Mi hermano vive en Zaragoza y le di la dirección a la amable operaria. El Mindstorm llegó un tiempo después y mi hermano me lo trajo en su siguiente viaje. El caso es que mi costilla tuvo su robotejo casi seis meses después de haber hecho la primera compra. Y mientras él lo miraba babicaído y con cara de ilusión, yo ensanchaba las narices y pensaba aquello de "qué suerte vivir aquí".

Algo parecido me sucedió al intentar de enviar un paquete por mensajería desde Italia. Las agencias de transportes no eran capaces de resolver el papeleo para la aduada canaria, y curiosamente me pedían a mí que lo arreglara. La solución fue enviarlo a la península y traerlo bajo el brazo. Absurdo, pero ya no cometo el error de enviar de nuevo algo por mensajería a Canarias.
Otra curiosa fue una cinta de vídeo (en aquel tiempo todavía se usaban ;) ) que de forma muy gentil y gratuita la BBC me enviaba, conteniendo una de sus emisiones. La clavada por la dichosa cinta de vídeo en la aduana fue notable. Ya no sólo absurdo sino increíble.
En la península hay una tienda que (espero) sí venda a Canarias, porque con las fechas que se avecinan no podré esperar seis meses :-/
A mi me pasó algo similar cuando compré un ipod con dedicatoria grabada en la parte posterior, no personalizaban para Canarias, les dije que estaba dispuesto a pagar un suplemento, pero ni por esas.
Por unas camisetas que compré en think geek, me querían cobrar más por gastos de aduana que por las camisetas, no quise pagar y al final ni camisetas, ni devolución de dinero.
Mi caso, que sé que es común a muchísimas personas, es que al comprar una litografía original, la tienda no me servía a Canarias y como para Aduanas constaría como obra de arte, los gastos de envío y aduanas eran de casi el 170% del importe del lienzo... tela (y nunca mejor dicho).
Lo mismo me pasó en otra tienda con una mochila para portátiles que me mandaron a través de Correos (que pensé que no pasaba aduanas). Además de esperar casi 35 días esperando a que en Aduanas le dieran el ok, tuve que pagar casi 70€. Y no era un supermaletín.
No había leído este post y acabo de publicar uno muy similar que andaba preparando hace un tiempo. En uno de los comentarios me han enlazado a este post con el que coincido al 100%. Y por cierto, al respecto de la campaña, no la había oído. Yo también me desmarco de las connotaciones políticas, pero el tema comienza a ser de escándalo.
Perdón por el autobombo, pero el post mío está en
http://www.jbulchand.com/2007/12/los-canarios-no-podemos-comprar-en.html
Yo compré hace un par de meses dos camisetas a Barcelona. Me salió más caro pagar las aduanas que las camisas.
El colmo de lo absurdo es cuando envías o recibes paquetes sin valor comercial por mensajería. El año pasado tuve que enviar un disco duro estropeado a Península, para recuperar el contenido. Fue más caro el pago a aduana que la mensajería.