Desde el martes ando dando tumbos por la Península, primero en Madrid y luego en Cádiz, en la XXIII Convención Anual de AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles), que este año tenía por título "Prensa, iniciativas digitales y contenidos multimedia".
Las convenciones anuales de AEDE sirven para que los editores de medios se reúnan y debatan sobre los temas que afectan a la prensa española. Desde hace algunos años, Internet y los diarios gratuitos vienen siendo la piedra de toque de los periódicos de pago. Y este año, no fue distinto.
Me invitaron a participar en una mesa redonda, la segunda de la convención, titulada "Calidad editorial: Enfoques y estrategias empresariales sobre las salas de redacción ante el nuevo entorno mediático. Oportunidades y reacciones ante el auge del periodismo on-line y la competencia de los gratuitos". Ante tremendo nombre, imagínense la preparación. Allí que llegué yo a Cádiz, con datos, estadísticas y un sesudo desarrollo del tema, además de la implicación de Canarias7 en el asunto.
En la primera mesa redonda, "Posición de la prensa on-line en el contexto del mercado publicitario de Internet", se intentaron transmitir ideas positivas acerca del incremento de la contratación de publicidad online. Pero el tema terminó desvariando en lo de siempre: si el papel iba o no a desaparecer.
Entre los asistente notaba una cierta resistencia a los cambios y una tendencia generalizada a demonizar Internet. Evidentemente, la cuestión no es tan trivial ni tan simple como pueda parecer. Es un asunto para pensarlo con detenimiento y con datos en la mano. Pero últimamente (y entiéndase por esto un par de años) el debate es siempre el mismo y es como si, debatiendo sobre el asunto, se fuera a frenar el crecimiento de la Red frente a la caída de las ventas del papel.
En este punto, yo estaba convencida de que me iban a linchar en mi exposición. Que en cuanto empezara a hablar de Web 2.0, de Periodismo 3.0, de comunidad, de que los bits son libres... iban a lloverme tomates en el estrado.
Afortunadamente, la intervención previa a la mía fue la de Lluis Foix, director de lavanguardia.es, profesional del medio ampliamente conocido y que hizo una defensa a capa y espada de los medios digitales. Con frases como "en Internet se vive mejor" y "¿qué es eso de ¡no pasarán!?, claro que pasarán", consiguió captar la atención de los asistentes y hacerles soltar un par de carcajadas.
Otra de las intervenciones que me gustaría destacar fue la de Lydia Aguirre, directora de elpais.com y encargada del proyecto Yo, periodista del mismo medio. Se mostró enérgica y segura frente a la participación ciudadana y se confesó orgullosa del producto.
Ante estas valientes intervenciones, hechas ante un público por lo general adverso, una no puede más que quitarse el sombrero y pensar que, efectivamente, en Internet se vive mejor.

Para mí,los periódicos, sus "papeles", como los libros, tienen una magia especial. Me gusta sentirlos físicamente, palparlos, cogerlos, verlos ahí cerca... Son una "compañía" con su presencia corpórea, aunque sea de papel y tinta.
Eso en pro,¿pero qué en contra?
Me siento desencantado cuando compro un periódico, con un montón de hojas, páginas y páginas, las ojeo por encima, hasta que llego al final, y apenas si he encotrado unos muy pocos asuntos que me interesen...
Me da la sensación de haber sido "timado", de tirar el dinero, y, cada vez más, de derroche de papel-árboles para tanto contenido insustancial o poco interesante, en mi entender.
El periodismo on-line me permite encontrar los asuntos que me interesan, y en distintos diarios, con lo cual puedo contrastar, y, de ello, hacerme con información más ámplia, y tener una idea más clara.
Otra, muy importante, es que vivo en un lugar perdido en el interior de Fuerteventura, lejos de un mísero o bien surtido kiosco...pero sí tengo-y "dentro" de propia casa, electricidad y teléfono: todos los periódicos on-line.