Para que luego digan que la ciencia no avanza y que la tecnología no sirve para nada. Hoy asistí a un nuevo hito tecnológico en mi barrio: la instalación de un turnomatic en la oficina de Correos.
Ustedes se reirán, pero no saben el calvario que era ir a echar una carta o recoger un paquete. Ante la pregunta de "¿quién es el último?", había veces que te respondían y veces que no. Luego estaba el listo o la lista que no preguntaba por la vez y que montaba un cirio cuando lo pasaban en la cola.
Ahora con el turnomatic están todos más contentos que unas pascuas. Hoy, las señoras y señores del barrio no hacían más que alabar las maravillas del invento y de lo cómodo que era. "¿Te acuerdas, Fefita, cuando teníamos que pedir la vez?"
Y es que nos complicamos la vida con tantos inventos, que no nos damos cuenta de aquellas pequeñas cosas - que diría Serrat - que nos hacen la vida más fácil :-)

Escribir un comentario