Inaudito. Ni lo disimula. El ministro de Cultura anuncia hoy que modernizará la Biblioteca Nacional y el Museo Reina Sofía y dice que ve positiva la dimisión de Regás. ¿Es que no tenía que ser un poco más discreto? ¿No va la mesura con el cargo? ¿Es mucho pedir?
La verdad es que la noticia no tiene desperdicio. Molina asegura, sin pelos en la lengua, que los dos procesos de modernización se verán acelerados precisamente porque Regás dimitió. La duda es: irán más rápido por la propia gestión de la escritora o se acelerarán porque se piensa reunir con el sucesor de la literata, cosa que no hacía con ella.
Las perlas del ministro continúan justificando su postura al admitir que la Biblioteca Nacional y el Museo Reina Sofía deben contar con profesionales al frente, cosa que entiendo que no es Rosa Regás, al menos según su criterio.
En fin, que nada como ser ministro para decir lo que se piensa y, por lo que veo, que el mundo de la cultura ni se inmute. Esperemos a mañana para ver la reacción de las viejas glorias del periodismo. En sus ediciones en papel, claro.

Me parece vergonzoso este mInistro de cultura que no sabe ni tiene formas de buen comportameitno. Para empezAR, TENDRÍA QUE ESTUDIAR LENGUAJE CORPORAL: QUé es eso de amenazar con el dedo como si de un vulgar concursante de relity show se tratara?. Tendrian que hacerlo dimitir enseguida.
En cuanto al amor de colegio de Molina y Regás creo que hay mucho que no conocemos, de otra forma no entendería las desagradable palabras de Molina con Regás. En fin, entre ellos quedan los secretos de la biblioteca.