Puede que fuera intuición. Quizá el subconsciente. Pero lo cierto es que se cumplió la previsión: el Cabildo de Gran Canaria ha sustituido la bandera azul y amarilla de la Isla por la rojigualda.
Ciertamente, la visita de los Reyes de España (que sin embargo no parece despertar el interés de gran número de lectores de la prensa) bien merece algún tipo de bienvenida especial.
Por eso, y aprovechando la inversión, Soria iza la rojigualda, que además hay que amortizar mirado el gasto realizado en el nuevo monumento.
Pero, qué quieren que les diga. Al margen de las críticas que recibe la inversión por parte de aquellos ciudadanos que ven mejores gastos que realizar con esos 360.000 euros, la sociedad bien merece la instalación de nuevos monumentos, nuevas enseñas o simples puntos de encuentro.
No sólo de pan vive el hombre. Y aunque no es menos cierto que muchas necesidades sociales quedan por cubrir

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