Ser de Telde se ha convertido, en los últimos tiempos, en una faceta dura de defender. Con la vergüenza ajena no deja de martillearme la cabeza, además, de un tiempo a esta parte, tengo que aguantar bromas pesadas sobre el tema.
Y así nos va. Como ejemplo, lo que me ha ocurrido hoy.
Este viernes 17 de noviembre es fiesta en Telde. Se celebra San Gregorio, uno de los "patronos" de la ciudad. Fiesta de siempre, con lluvia y castañas incluidas, con sus cochitos cerca de la plaza y las tardes cortas con la rebeca puesta.
Vamos, un clásico.
Pero basta nombrar la fiesta de Telde en otras latitudes canarias y se desencadena la risa general. "Si, de fiesta están en Telde desde hace algún tiempo", me responde algún ciudadano de otro municipio.
Y yo, que para responder no me quedo corta, le digo: "Tú no escupas pa'rriba, por si acaso. Que en todos los ayuntamientos cuecen habas (y en algunos calderadas)".
Mi conciencia, sabia, no me deja: "razón tienen, tía, qué le vas a hacer. No lo olvides en mayo".
Así que en Telde, mientras lleguen otros Miguel Ángel Torres (juez de la 'operación Malaya') y otros Javier García (magistrado del 'caso Faycán'), habrá que ir tirando de fiesta en fiesta.

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