los blogs de Canarias7

Con los alumnos de IcadePro en PitchingTime 2014

Hay un libro de Alan Sillitoe que, aunque no me terminó de convencer en el contenido, siempre me acuerdo de su título. Se llama La soledad del corredor de fondo y me viene a la memoria siempre que tengo la cabeza a reventar de ideas, pero no veo la forma de llevarlas a cabo. En mi caso es por falta de tiempo, lo reconozco, pero sé de muchas personas con buenas ideas que las terminan dejando en el tintero porque están solas y no saben cómo llevarlas a cabo.

En esta bendita tierra, y supongo que en muchas otras también, tenemos cierta costumbre de no compartir las ideas por miedo a que nos las copien. Lo puedo entender, no hay nada más frustrante que ver cómo otro se lleva los beneficios de algo que tú habías pensado antes.

Pero llegados a este punto de la historia, en el que Internet reduce considerablemente los grados de separación de las personas, el valor de las ideas está muy por debajo que el de llevarlas a cabo. Si no materializas una idea, no sirve de nada. Así que estamos en el momento justo de lanzarnos a la piscina.

Como desgraciadamente tenemos una tasa de paro que no se la salta un torero, es posible que encontremos profesionales dispuestos a trabajar en nuestro proyecto si le ven trazas de futuro.

También es el momento del crowdfunding, de las pequeñas inversiones, de exponer nuestras ideas en la plaza pública y encontrar gente igual de apasionada que nosotros para embarcarse en nuestros proyectos. Hay que buscar a los profesionales que nos pueden ayudar, encontrar las comunidades en las que podemos tener éxito, investigar, apasionarnos con nuestro trabajo y creer en él. Siempre con cabeza, por supuesto, pero dejando de lado esos miedos a que nos copien las ideas.

Siempre llega un momento en el que hay que pasar a los hechos.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 13 de diciembre de 2014, acompañando al artículo Solo con la idea no vas a ningún lado, también necesitas un equipo.

Hacía tiempo que no le daba la bienvenida a un blog desde Atarecos, pero estrenamos "Sala de espera" en la parrilla bloguera de Canarias7. Y es que, aunque hay quien dice que los blogs están muertos, personas como Pedro J. Martín se empeñan en demostrar lo contrario.

Blog Sala de espera

Martín es médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Consultorio de Cruce de Arinaga (Agüimes, Gran Canaria), así que su blog seguro que será de mucha utilidad para los lectores en cuestiones de salud.

Ya tiene su flamante primera entrada, con un título tan sugerente como "A propósito de Internet y su uso en la salud". Como comprenderán, incluyendo la palabra "Internet" en el título, ya me tiene ganada para la causa ;)

Así que, amantes de los blogs y la buena lectura, actualicen sus agregadores, suscripciones o lo que quiera que utilicen para estar al día con sus lecturas, que tenemos blog nuevo en la red.

Amigo invisible online

Llegan las fiestas navideñas y muchos utilizan el famoso juego del "amigo invisible" para hacer los regalos en las empresas y en las familias. Y siempre viene el mismo problema, cómo repartir las papeletas para que no salgan duplicadas o no tener que regalarte a ti mismo.

Pues bien, aquí viene un servicio web para intentar minimizar los problemas organizativos: www.amigoinvisibleonline.com. Solo hay que poner la lista de participantes, sus correos electrónicos y la lista de exclusiones (ya sabes, que una pareja no se regale entre sí).

El servicio web se encarga de realizar el sorteo y de enviar un correo electrónico a los participantes, indicando a quién le ha tocado regalar este año. Sencillo y fácil.

Así que si eres como yo y estas fiestas te tocan la moral, seguro que te vendrá bien un poco de ayuda online para minimizar el impacto. Felices fiestas ;)

Logotipo de KloutMenos mal que con el tiempo, esto de medir la influencia se ha relajado un poco, porque en cuanto lo conoces, Klout se convierte en un programa bastante adictivo.

Si eres un animal de redes, como es mi caso, lo que pasa en Internet te afecta bastante. Se convierte en tu fuente de información, en tu lugar para conseguir clientes, en el sitio donde te relajas cuando quieres hacer un parón y en el muro en el que publicas tus descubrimientos y tus opiniones.

Pero claro, si publicas, quieres saber qué repercusión ha tenido tu publicación. ¿Habrá gustado? ¿Alguien lo ha leído? ¿Servirá de algo? Son las inseguridades típicas que entran cuando sabes que la gente puede leerte.

Con el paso del tiempo, cuando ves que tienes algo de público, la bola de nieve va creciendo y lo que quieres es más: que te lean más, tener más seguidores y saber cómo de importante es que lo que dices.

Y ahí es cuando Klout entra en juego, una poderosa herramienta en la que meter tus
datos y recibir en tiempo real tu nivel de influencia. ¿Qué mente perversa será la que ha
maquinado semejante atadura?

Una vez descubierta, el enganche es absoluto y acudimos todos los días a recibir nuestra dosis de egocentrismo, esa que nos dice que somos importantes y que no solo nos lee nuestra costilla en las redes sociales. Incluso hay algunos países en los que incentivan a los trabajadores que tienen un klout mayor. No se hagan ilusiones que eso no pasa por estos lares, aquí el mundo digital no está todavía tan bien considerado.

En cualquier caso, menos mal que lo de revisar el klout se pasa con el tiempo y llega un momento en el que no le das tanta importancia, porque al fin y al cabo, no te pagan más por ello y, aunque puede influir en algunos trabajos, en el supermercado por lo general no te venden lentejas a cambio de influencia.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 29 de noviembre de 2014, acompañando al artículo Conoce tu Klout para saber si eres un influencer en Internet.

Cada vez le estoy cogiendo más el gustillo a esto del networking, que no es más que una forma pija de llamar a las conversaciones de trabajo en entorno distendido. Pero bueno, ya saben que a mí esto del spanglish me pierde, con permiso de Fran Fajardo, y ando todo el día metiendo palabras inglesas en medio de la conversación. Es lo que tiene trabajar en tecnología.

Como les iba diciendo, cada vez me convence más lo del networking. Y es que ya no hay evento que se precie que al final dedique su buena media hora a fomentar la comunicación de tú a tú entre sus asistentes, mejor si es cerveza en mano. Partimos de la base de que las personas que van a un evento tienen intereses comunes, así que tomarse un tiempo para hablar de proyectos y aprovechamiento de sinergias puede generar algún que otro negocio satisfactorio.

Si a eso le añadimos que nos conocemos todos por nuestro avatar de Facebook o Twitter, el proceso de desvirtualización le aporta el toque humano a la relación. Pero un buen networking tiene su arte, no se vayan a creer. No es solo dar cervezas y allá te las compongas. Viene bien que los asistentes se identifiquen de alguna manera, que el anfitrión ejerza como tal y presente a los invitados, que se fomente, en fin, las relaciones profesionales entre la gente del sector. Y sobre todo, hay que estar en lo que hay que estar.

El jueves disfruté de un gran evento como fue el AppToYou Night, en el que ocho profesionales dieron a conocer sus proyectos, pero mucho me temo que con el afán de hacer networking se desvió un poco la atención. Y es que tenemos tantas ganas de interactuar que a veces se nos olvida la educación. O a lo mejor es tan sencillo como separar y no sacar las cervezas hasta que no se acaben las presentaciones.

En cualquier caso, chapó por la iniciativa.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 22 de noviembre de 2014, acompañando al artículo Los forofos de las aplicaciones móviles se dan cita en AppToYou.

Pantallazo de WhatsappVaya disgusto que nos ha dado Whatsapp esta semana con el doble check azul. Ya no podemos escondernos de nuestros interlocutores y poner la excusa de que no hemos visto su mensaje, a menos que sea cierto. La aplicación le cantará en color azul al emisor que sí lo hemos leído. Y si no respondemos, estamos diciendo claramente que pasamos de responder. Aunque no sea así.

Se me ocurren unas cuantas circunstancias en las que puedo leer los mensajes de Whatsapp, pero no puedo responderlos. Imaginemos que estamos esperando a que llegue la guagua y que justo al ir a responder, tenemos que subir, pagar, encontrar sitio o permanecer de pie. Otra posibilidad: leemos el mensaje mientras esperamos a alguien y llega justo cuando vamos a responder.

En mi caso, reconozco que me gusta tomarme mi tiempo para responder algunos mensajes. Si me preguntan dudas o si me piden consejo para algún gadget, me gusta pensarme la respuesta. O simplemente me pillan en medio de un trabajo que, si dejo a medias, pierdo el hilo, así que lo leo y aparco la respuesta para después. Por supuesto, también están los mensajes que no quiero responder, pero esos ya son harina de otro costal.

El problema del doble check no está tanto en el hecho del chivatazo, sino en la capacidad de entender que no todo el mundo está siempre a nuestra disposición. Con el auge de los dispositivos móviles, a todos nos ha entrado una urgencia por ser escuchados y atendidos, que a veces raya la locura. Nos enfadamos cuando no nos cogen el móvil, nos molesta cuando no nos contestan un correo y ahora también nos rebotaremos cuando no nos contesten al Whatsapp sobre la marcha.

La clave está en llegar a la conclusión de que no somos tan importantes.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 8 de noviembre de 2014, acompañando al artículo Las dos palomitas azules más chivatas de la historia de Internet.

Vale, ya es oficial, tengo el FOMO (fear of missing out) por las nubes.

Acabo de hacer el test para medir cómo ando de miedo a quedarme fuera de onda y casi me salgo de la gráfica. Parece ser que me encuentro en la parte roja de la campana de Gauss, esa zona que hace pensar si no debería salir corriendo a ver a un psiquiatra de urgencias.

Pero antes de tirarme de los pelos por mi supuesto miedo a la exclusión, vamos a analizar el tema. En el test me preguntan con cuánta frecuencia consulto las redes sociales y en mi caso, dado que llevo los perfiles de varios clientes, me conecto bastante a menudo.También es verdad que, aprovechando que monitorizo las cuentas de los clientes, le doy también una vuelta a las mías personales.

Nunca se sabe lo que se puede estar cociendo en Twitter. Por no hablar de los eventos de Facebook o las fotos de Instagram de la charla aquella a la que no pude ir. Y ¿qué me dicen de la interesante conversación que están manteniendo aquellos amigos y que no me puedo perder?

¡Vaya!, va a ser verdad que mi nivel de FOMO está por las nubes. Algo tendré que hacer para arreglarlo. Quizá comentarlo en mi perfil de Facebook o tuitearlo por si alguien comenta algo. Tal vez una foto de la gráfica en Instagram...

No tengo remedio.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 1 de noviembre de 2014, acompañando al artículo Cuidado con el FOMO (o el miedo a perderse algo en las redes sociales).

Robot en la Campus Party de LondresYa va quedando menos para dejar de decir eso de que lo que nos diferencia de las máquinas es nuestra capacidad de raciocinio. Cerebros artificiales como Watson se van perfeccionando de tal forma que lo de pensar va a dejar de ser una acción exclusiva del ser humano. Entonces, ¿qué nos diferenciará realmente de un conjunto de chips y cables?

Cada uno tendrá su propia teoría, pero a mí me gusta pensar que son los sentimientos los que marcarán la diferencia, la capacidad que tenemos para ponernos en la piel de los demás y la compasión. No es que a los humanos nos vaya siempre bien teniendo este componente tan exclusivo y hay que reconocer que pululan bastantes elementos por este planeta carentes de ellos, que podían ser sustituidos por Watson perfectamente y a lo mejor teníamos mejores resultados.

Para no hablar tan en abstracto, pienso en la sentencia de algún que otro juez. Esa sentencia que leemos los comunes de los mortales en las noticias y nos echamos manos a la cabeza. Si Watson fuese el encargado de dirimir esa sentencia, se atendría a las leyes y a los precedentes, dando como resultado algo más justo. Ahí nos viene bien tener una máquina.

Pero ahora nos vamos al caso contrario, a esa sentencia emitida en base al peso de la ley, que mete a una madre en la cárcel por robar comida para sus hijos. Ahí Watson no tendría más remedio que aplicar la ley, pero un juez podría aplicar atenuantes con toda la carga de su humanidad. Y nos parecería bien.

Si pensamos en otros campos como la medicina, los recursos humanos o cualquier puesto que requiera la toma de decisiones, los ejemplos yuxtapuestos se repiten. Así que tenemos siempre una de cal y otra de arena, por lo que parece que los humanos todavía seguimos haciendo falta.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 25 de octubre de 2014, acompañando al artículo Como diría Sherlock Holmes, «¡elemental, querido Watson!».

En la programación para Internet andamos bastante escasos de estándares, así que homogeneizar puede parecer una buena idea. Tengo una teoría: las cosas que son realmente útiles o buenas se utilizan por generación espontánea, no tienes que dejarte la piel y los dineros en convencer a todo el mundo de que funciona. Con que una persona lo pruebe, el boca a boca y las redes sociales hacen lo demás. También es verdad que hay veces que esta teoría no se cumple y muchos buenos inventos se quedan en el baúl de los recuerdos sin llegar a ver el sol.

Pero con el proyecto Fi-Ware no tengo la sensación de que sea esto último, qué le vamos a hacer. Vaya por delante que no he trabajado todavía con esta tecnología y solo me he acercado a la superficie, así que puedo estar equivocada. Ojalá sea así, porque pensar en 80 millones de euros que pagamos todos tirados al sumidero, me causa algún que otro vahído.

Es cierto que en el mundo de la programación para Internet andamos bastante escasos de estándares. Cada aplicación es de su padre y de su madre, los navegadores van a su aire y los dispositivos funcionan según la marca. Así que puede parecer una buena idea buscar algo que estandarice este caos tecnológico que vivimos los desarrolladores. Lo que no termino de entender es que tengamos 500 y para homogeneizar creemos el 501. Eso no es estandarizar, sino añadir ruido.

Pero claro, si el ruido se añade poniendo 80 millones de euros encima de la mesa, parece que no molesta tanto. Lo que habrá que hacer es correr para coger una parte del pastel. La duda es lo que pasará cuando el pastel se acabe. ¿Todo lo creado permanecerá? ¿Se seguirá trabajando con Fi-Ware o habrá sido algo temporal para cubrir el expediente? Como les digo, no las tengo todas conmigo en este tema, pero sinceramente espero estar equivocada.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 18 de octubre de 2014, acompañando al artículo Europa destina 80 millones para la plataforma FI-WARE.

Las caminatas de Google

Hoy Google me ha sorprendido con un enlace al pie del resultado de búsqueda con el que me invitaba a conocer las Pirámides de Guiza. Me ha picado la curiosidad y he entrado a ver de qué se trataba.

A través de un parallax, Google presenta toda una historia para conocer la necrópolis egipcia. Utiliza los mapas para geolocalizar, habla de los materiales que se utilizaron para construirlas, los métodos y muestra unas espectaculares fotos para ilustrar el paseo. Sin duda, una estupenda forma de visitarlas, a falta de un viaje en persona, que es lo que mejor sienta.

Navegando por la página web, veo que no es un caso aislado, sino que Google tiene un apartado que se llama Las caminatas de Street View, en el que recoge determinadas rutas y las complementa con más información.

De esta forma podemos ver Venecia, el Taj Majal o darnos un paseo por las Islas Galápagos. Todo en formato parallax y aderezado con más información de contexto. Sin duda, una forma espectacular de conocer lugares del mundo por parte del usuario, y de sacarle mayor rendimiento a sus contenidos por parte de Google.

Así que, después de llevarme una grata sorpresa, solo me queda compartirla con ustedes. Que la disfruten ;)

Archivos mensuales