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Logo de Hangouts de GoogleLa semana pasada participé en el XXVIII Seminario Nacional de Radio ECCA. La institución tuvo la amabilidad de invitarme a impartir unas sesiones prácticas sobre Linkedin y Twitter a los profesionales que allí trabajan.

Así que programé las clases de Linkedin en un formato más tradicional y presencial en las que, con los alumnos delante, practicábamos la forma de entrar en esta red social.

Pero para Twitter, dado que mis alumnos iban a estar en diferentes sedes de Radio ECCA del territorio nacional, decidí probar una forma diferente. La vídeo conferencia no es nada nuevo, se viene utilizando desde hace bastante tiempo, pero en este caso probé con la herramienta Hangouts de Google y su opción para emitir en directo.

La idea era que desde las diferentes sedes tuitearan un evento con un hashtag en común, pero para que el evento pudiese verse desde las diferentes sedes en simultáneo, la única opción era que se retransmitiese en streaming. Para ello creé un hangout en directo que se podía ver también a través de YouTube.

Los alumnos se conectaban a YouTube y veían lo que yo estaba grabando con la webcam, así que podían tuitear sobre la marcha y practicar el microblogging. En la charla pude contar con la colaboración de varios profesionales relacionados con el sector TIC que participaron desinteresadamente y contaban en 5 minutos su visión de Twitter.

Sergio Sánchez, Héctor Muñoz, Desirée Delgado, Jennifer Vela, Carlos Hernández, Almudena Sánchez y Óliver Serrano participaron en streaming a medida que les iba dando paso. Cuando los alumnos tenían alguna duda, la preguntaban por Twitter utilizando el hashtag y el nick del destinatario de la pregunta.

Al estar retransmitiendo en YouTube, el vídeo queda además grabado para ver la sesión en diferido cuando se quiera. Al final de este post lo dejo por si alguien quiere echarle un vistazo.

En resumen, al buen rato de trabajar de nuevo con Radio ECCA, se sumó lo interesante de trabajar con una estupenda herramienta como es Hangouts de Google. Si quiere retransmitir un evento en streaming o necesita hacer una vídeo conferencia, se lo recomiendo fervientemente.

No requiere de grandes requisitos técnicos, solo tener una webcam, conexión a Internet y una cuenta en Google+. Anímese a probarlo y ya me contará ;)


No puedo evitarlo. De un tiempo a esta parte, cuando me encuentro con un alguien que, después de engrosar las listas del paro durante unos cuantos años, decide hacerse emprendedor dentro del campo de la tecnología porque no le queda otra, frunzo el entrecejo y pienso «no sabes lo que te espera», mientras emito un sonoro suspiro. Si la persona en cuestión es una mujer, las arrugas se duplican y me invaden unas ganas locas de intentar disuadirla.

No es que no crea que el emprendimiento es mala cosa, para nada, pero ni es tan fácil ni tan bonito como lo están pintando desde que la crisis ha aumentado el porcentaje de parados en nuestro país. Y en el caso de las mujeres, bueno, no les quiero soltar una diatriba feminista a estas alturas, pero en general, lo tenemos un poco más difícil a la hora de que se nos tome en serio en un entorno profesional totalmente cargado de testosterona, como es el sector tecnológico.

Lo de los cargos de responsabilidad para mujeres, mejor lo dejamos para otra columna, que ésta seguro que se me queda pequeña. Así que cuando Isabel me contó su trayectoria, tenía todos los boletos para que yo me desmayara del susto. Deja un trabajo estable para poner en marcha su idea, que es, ni más ni menos, una aplicación para móviles. Se lo monta por su cuenta y consigue que la empresa en la que trabajaba anteriormente apueste por el proyecto.

Todo eso teniendo familia ante la que responder. Muchos le dijeron que estaba loca y yo estuve tentada de decírselo, no lo voy a negar. Pero qué quieren que les diga, en el fondo soy una romántica empedernida y creo que cuando alguien tiene un sueño, debe intentar cumplirlo. Isabel no estaba en las listas del paro, ella tuvo una idea y la confianza necesaria para llevarla a cabo. Emprender en estas condiciones sí que parece un plan apasionante.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" en Canarias7 el 12 de abril de 2014, acompañando al artículo "Catch'Price, la app móvil para poder comprar al precio más bajo".

No es necesario tener un ataque de pánico ni mesarse los cabellos, pero si usted todavía tiene Windows XP en algún equipo, le recomiendo que vaya pensando en actualizarlo. Sobre todo si lo tiene conectado a Internet. Sin prisa, pero sin pausa, ya sabe.

Hace unos días, sin ir más lejos, tuve que visitar a un cliente que tenía en sus equipos XP y me comentaba que desde primera hora el plug in de Flash dejó de funcionarle. Igual no tenía nada que ver con la actualización y yo lo relacioné, pero sospecho que a partir del 8 de abril empezarán a suceder cosas de ese estilo.

Que si este programa ya no me funciona, que si la nueva versión de esta aplicación me pide más recursos... en fin, un desfile de despropósitos que nos van a hacer la vida un poco menos fácil. Desde hace unos meses ya no consigo que las últimas versiones de algunos programas de Adobe, por ejemplo, se instalen en uno de mis equipos. Me dice que la aplicación es tan potente que el sistema operativo no la soporta.

Así que antes de decidirme a meterlos a los dos en terapia de familia, opté por cambiar el ordenador y por ende el sistema operativo. Me fui al Windows 7, me reconozco todavía un poco cobarde para empezar a ver tanto colorín en la pantalla del 8, y hasta la fecha parece que mantenemos un entente cordiale y todavía no me ha dicho que no soporta ninguna aplicación, así que la convivencia es aparentemente feliz.

Para qué nos vamos a engañar, cuando nos compramos algo nuevo se nos alegra el espíritu, así de consumidores que somos. Y ya sé que no está el horno para bollos, pero como a la fuerza ahorcan, igual es un buen momento para replantearse un cambio de equipo y un nuevo sistema operativo. Al fin y al cabo, los fabricantes de ordenadores y los empleados de Microsoft también tienen que comer.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" en Canarias7 el 29 de marzo de 2014, acompañando al artículo "Adiós a WindowsXP, uno de los sistemas operativos más usados".

Hacía tiempo que un tema no me llamaba tan poderosamente la atención. Reconozco que el asunto de la Bolsa, las cotizaciones y las gráficas del NASDAQ no me apasionan, pero la cuestión de los bitcoins es un mundo en sí mismo. Supongo que tienen mucho que ver las palabras 'Internet' y 'criptodivisa', que hacen que cualquier conversación adquiera una nueva dimensión para mí.

Lo primero que me costó entender fue el hecho de que una moneda no tuviese un objeto físico detrás que tocar y agarrar. Tenemos marcado a fuego que las posesiones son muy importantes, así que eso de tener un monedero en la nube puede sonar un poco abstracto. Es lo mismo que pasa con los libros electrónicos, que todavía no nos acostumbramos a no tener los volúmenes de papel en las estanterías. Pero claro, el bitcoin además implica dinero, mucho dinero, y eso son palabras mayores.

Hablando con Aythami, me hacía ver que realmente hoy en día tampoco vemos mucho la moneda física. Las transacciones se hacen cada vez más de forma intangible. Y si tiene dudas, piense un poco en sus finanzas domésticas. Si es de los afortunados que todavía recibe una nómina, lo más probable es que la hipoteca se lleve un buen mordisco nada más entrar en su cuenta. Los recibos mensuales de gastos comunes siguen el mismo proceso.

Después empezarán las compras de todos los meses que posiblemente pagará con su tarjeta bancaria. Si después de la criba le sigue quedando algo, puede que saque algo de efectivo para pagar el bocata del desayuno. Y así llegamos a fin de mes sin ver casi nada físico, solo un montón de números en el extracto bancario. Con esta tendencia, parece que las monedas digitales tienen, desde luego, un buen campo de cultivo para el futuro. Y si no, al tiempo.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" en Canarias7 el 22 de marzo de 2014, acompañando al artículo "Bitcoin, la moneda de la que todos hablan pero pocos entienden".

Cuando hablamos de ciudades inteligentes es posible que le venga la imagen de Tom Cruise a la cabeza, moviendo pantallas en el aire y trasladándolas a una mesa táctil súper iluminada en "Minority Report". O los robots policía que circulan en la serie "Almost Human" y que solo sirven para pasar un rato de domingo. Incluso la sugerente voz de HAL 9000 y la luz roja parpadeante en "2001, Una odisea en el espacio". Pues ya puede ir pensando en otra cosa, para llegar a eso aún falta mucho y las ciudades inteligentes sí que son reales y están al alcance de nuestra mano.

O más bien de las instituciones públicas. Son muchos los factores que hacen que una ciudad sea inteligente, pero muchos pasan por la voluntad política. Cierto es que si los ciudadanos no demandamos este tipo de servicios, la administración no siente tanta presión para ponerlos en marcha. Si tenemos una brecha tecnológica que no se la salta un torero, será complicado que le cojamos el gusto a resolver trámites por Internet. Si nuestra conciencia de reciclaje a la hora de tirar la basura es nula, la gestión de residuos nos la traerá un poco al pairo, por ejemplo.

El caso es que yo tengo mucha fe en la necesidad de las personas. Estoy convencida de que las necesidades las crea el mercado y que una vez que probamos lo bueno, difícilmente volvemos atrás. Con tanto móvil y tanta tableta pululando por las calles, no me creo yo que todavía le tengamos aprecio a las colas para hacer gestiones, incluso para votar.

También sé que una mejora de los transportes públicos, con geolocalización de las guaguas y mejora de horarios hará que los utilicemos más y que reduzcamos la contaminación en las calles. Y tantas cosas más que se pueden hacer. Así que me declarofan de las ciudades digitales y quiero vivir en una de ellas.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" en Canarias7 el 15 de marzo de 2014, acompañando al artículo "Las ciudades canarias ya están en camino para ser inteligentes".

Disfraz de icono de WhatsappNo me van a negar que la tecnología está a la orden del día. Tanto que ni siquiera en los días de fiesta nos despegamos del móvil, de la tableta, del ordenador... Siendo así las cosas, tampoco es de extrañar que la tengamos muy presente también en Carnavales.

Supongo que no hay nada que no esté inventado ya y si buscamos "disfraz tecnológico" en Google, tenemos buena prueba de ello.

Pero no por eso debemos dejar de buscar lo original y mi amigo Fran Fajardo acaba de dar con un filón, los iconos del Whatsapp. Y si bien encontramos también algunos en Google, creo que es la primera vez que veo el disfraz del mojón (con perdón) del Whatsapp.

Ya sabe, sufrido lector de Atarecos, si anda falto de inspiración en Carnavales, la tecnología siempre es un recurso ;)

Parece que fue ayer cuando sacamos aquella versión de la página web que asumía con valentía los retos de la web 2.0. Pero fue en el 2005 y ya han pasado la friolera de nueve años. Que se dice pronto, pero son unas cuantas caídas de servidor, varias versiones del Coldfusion y un par de traslados de máquinas. Muchas actualizaciones de programas, nuevos servicios, ideas a tutiplén y días que solo tienen 24 horas.

El próximo lunes 3 de marzo estrenamos un nuevo servicio digital, la fototeca en Canarias7.es. Así que el mismo lunes habrá un grupo de profesionales pendientes de la pantalla del ordenador, con la mano enguirrada en el ratón y la tecla F5 de recargar más gastada que de costumbre. Eso es lo que pasa cuando estrenamos un servicio en la página web, que hay que estar pendiente de que funcione bien, de resolver las dudas de los usuarios, de las posibles caídas y, cómo no, de las estadísticas. Habrá que comprobar las visitas, que tenga tirón y no solo que el sistema funcione.

Cuando el trabajo incluye una transacción bancaria, hay que tener más cuidado que de costumbre, no están las cosas como para estar jugando con el dinero de los demás. Y luego las redes sociales, no te olvides de ponerlo en Facebook y en Twitter y a ver qué nos dicen los comentarios.

También tendremos en cuenta la casuística, que en todo proyecto web siempre es muy variada. Ya saben, el que quiere comprar la foto que no está, quien pregunta si realmente hizo el pago, la que intenta que se la regalemos y un largo etcétera.

Y este es el día a día de los profesionales que trabajamos detrás de las páginas web. Usted a lo mejor lo lee y piensa que qué necesidad. Pero nosotros estamos ilusionados como el primer día de estreno de aquel rediseño del año 2005, somos así.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" en Canarias7 el 1 de marzo de 2014, acompañando al artículo "La fototeca de Canarias7 en Internet".

No sé a usted, pero a mí la cifra de 19.800 millones de dólares me parecen una indecencia. Es cierto que mis parámetros no son los mismos que los de Mark Zuckerberg, pero ya tiene que andar desesperado por copar el mercado del móvil para desembolsar tremendo pastizal. Ya sabemos que WhatsApp tiene una cantidad de usuarios que ya quisieran muchos, pero las incógnitas que se abren entre los parroquianos de la herramienta ya empiezan a entrar en el campo de las teorías de la conspiración.

Cuentan las malas lenguas que Google quiso comprar WhatsApp el año pasado, pero ofreció mil millones de dólares. Los dueños se negaron y no hubo contraoferta. Facebook ha tirado la casa por la ventana y ha decidido ir a por todas. ¿El motivo? Según mi punto de vista, en la empresa están un poco ansiosos por copar el mundo del móvil. Y eso que hay un buen número de usuarios que utilizan la red social en sus móviles, pero como algo secundario.

Piense si no, en su forma de utilizar el móvil. En mi caso, además de para llamar y reconozco que cada vez lo hago menos, lo utilizo principalmente para navegar y para wasapear. Hasta hace unos días que me pasé a Telegram, el WhatsApp era una de las aplicaciones móviles que más utilizaba. Pero no Facebook, principalmente porque la app de la red social para el móvil me parece muy mala. En cambio sí que utilizo Twitter.

En la compañía de Zuckerberg saben todo eso, me los imagino como locos mirando estadísticas y asistiendo a interminables reuniones de terapia, preguntándose cómo pueden llegar a la gente en el móvil sin tener que inventar la rueda. Ahora, después de la compra, queda esperar a ver cómo será la integración y cómo quedará la privacidad de los datos. O migrar a otra aplicación, como Telegram, que también es una opción.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" en Canarias7 el 22 de febrero de 2014, acompañando al artículo "¿Conseguirá Telegram hacerle realmente sombra a WhatsApp?".

Lo de los días internacionales tiene su cosa, oiga. Aparentemente parece que no sirven para nada, pero rascando un poco igual sirve para lijar algún que otro cerebro agreste. Y es que en materia de Internet andamos todavía en taparrabos, por mucho que nos creamos los navegantes expertos.

Porque no es lo mismo navegar mucho, estar en Facebook y tener el teléfono de última generación, que saber sacarle todo el partido a la red. Es ahí donde estamos muy verdes todavía. Así es cómo se explica el enorme desconocimiento que hay en materia de seguridad, el por qué nos lanzamos alegremente a darle al enter sin haber leído el texto previo, al desenfreno que nos entra a la hora de dar nuestros datos en las páginas que no conocemos y el gustirrinín que nos entra cuando chateamos con gente que no conocemos y que no nos han presentado.

Eso que se conoce como "la libertad de Internet", pero que no hace más que disfrazar el desconocimiento bestial de la herramienta.Luego pasa lo que pasa, intentamos que nuestros jóvenes sean consecuentes, pero si se fijan en nuestro comportamiento, crudo lo llevan. Así que toca reciclarse, señoras y señores, hay que dar ejemplo y aprender a utilizar todo lo nuevo para poder ser unos estupendos maestros.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" en Canarias7 el 15 de febrero de 2014, acompañando al artículo "Un día dedicado a lograr que la red sea más segura para los jóvenes".

Logo de Windows XPPues sí, a partir del 8 de abril, Microsoft deja de dar soporte a los usuarios de Windows XP. No es que el sistema deje de funcionar, lo que pasa es que dejarán de publicarse actualizaciones de seguridad, lo que lo convertirá en menos fiable de lo que es ahora.

Y ya sé que me dirán que el Windows es lo que tiene, pero es el que utilizo en el trabajo y puestos a elegir, el XP es el más robusto que he encontrado hasta la fecha. No en vano, es el 2º sistema operativo de Microsoft más utilizado.

Cuentan por ahí que el Windows 7 (el 1º de la lista) también da la talla, pero solo de pensar en tener que migrar de sistema operativo, me entran los sudores fríos. Por no hablar de la remota posibilidad de tener que cambiar de ordenador.

En cualquiera de los casos, Microsoft está en campaña para fomentar la migración y desde su blog recomiendan ayudar a tus amigos y familiares a actualizarse. Así que me estoy concienciando, qué le vamos a hacer. Tocan tiempos de cambio en los sistemas operativos.

[Lectura recomendada] Se jubila Windows XP, ¿qué opciones hay?, de Ariel Torres en La Nación.

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