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Pantallazo de Internet.org

Las nuevas tecnologías han aportado también nuevos filántropos a este mundo. Conocidas son las causas de Bill y Melinda Gates en pro de la educación, la sanidad y la alimentación. Pero no son los únicos. Sergey Brin, uno de los fundadores de Google, financia investigaciones genéticas para acabar con el Parkinson. Biz Stone y Evan Williams, fundadores de Twitter, destinan parte de su fortuna a la protección de los animales. El propio Zuckerberg financia varias causas para la educación y la salud. Es lógico pensar que cuando recibes tanto, devuelvas algo a la sociedad.

Entonces, ¿por qué se critica tanto el proyecto Internet.org, que supuestamente apuesta por un fin social? La clave está en ver cómo consigue el dueño de Facebook que la gente sin conexión tenga acceso a Internet. Básicamente les obliga a pasar por una aplicación que restringe qué páginas web pueden ver. Así que, sí, tienen acceso a Internet, pero solo a determinadas páginas. Esto genera un interesante debate, ya que plantea qué es lo más importante, si la posibilidad de conectarse a la red o la libertad de visualizar cualquier contenido.

Sea como fuere, Zuckerberg ya ha conseguido más de nueve millones de nuevos seguidores para Facebook. Y eso, para él, es dinero.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 11 de julio de 2015, acompañando al artículo Mark Zuckerberg sueña con que Internet sea un servicio público.

Sr. BurnsHay que tener las espaldas muy anchas para exponerte en cualquier medio de comunicación. Bien es cierto que no todo el mundo es de la misma opinión y que los debates son muy sanos, por lo general. Pero en Internet la cosa va de extremos. Cualquier tema insignificante se magnifica y un inocente comentario puede convertirse en el desencadenante de la III Guerra Mundial, al menos en la mente del afectado.

Posiblemente tenga que ver con la inmediatez, el síndrome del dedo tonto que tenemos los internautas que nos hace darle al 'enter' antes de hacer una segunda lectura. Igual también influye el anonimato que te puede dar la red y que hace esconderse detrás de un seudónimo a cualquiera que no se atreva a dar la cara. O puede que haya un deseo mal encauzado de rebelión. El caso es que los haters se hacen legión en Internet.

La traducción del término viene a ser algo así como 'odiador' y con él nos referimos a aquellas personas que solo escupen comentarios negativos y muchas veces desagradables sobre los demás.

No me refiero a una crítica bien dicha o a una discusión desde el respeto, sino a aquellos que vuelcan su mal rollo de forma anónima en sus comentarios. Puede dar una vuelta por el canal de un youtuber, encontrará montones.

[Imagen: Se me ocurren unos cuantos personajes para representar a los haters, pero por poner uno, aquí va el Sr. Burns ;)]

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 27 de junio de 2015, acompañando al artículo Youtubers, cuando un vídeo consigue influenciar a millones de suscriptores.

Logotipo de MeetupLos profesionales del naming seguro que pueden contar mucho sobre esto, pero cuando escuché por primera vez "¿cuándo es el próximo meetup?", supe que la herramienta ya estaba teniendo el éxito esperado.

Empecé a utilizar Meetup porque un compañero de un coworking de Sevilla me lo recomendó. Le expliqué que organizaba eventos bastante a menudo, pero que no conseguía planificarlos bien con la incertidumbre de la asistencia. Él me dijo que utilizaba esta red social desde hacía tiempo y que le iba muy bien, así que me lancé, ya saben que con poco voy.

Al principio me resultó bastante poco amigable y los primeros eventos que convoqué generaron bastantes críticas. Pero la gente se fue acostumbrando, no solo para apuntarse a los eventos, sino para organizar más grupos. Así que algo que empezó siendo muy residual, está aglutinando cada vez a más gente.

Porque hay que tener en cuenta que una red social es mucho más divertida cuanta más gente conozcas en ella. Desde que Meetup acoge a más personas que viven en Canarias, se ha vuelto mucho más interesante. Ahora da gusto ver ese calendario lleno de eventos y la gran cantidad de iniciativas que salen cada día.

La moraleja: hay que darle siempre una segunda -o tercera- oportunidad a las redes.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 20 de junio de 2015, acompañando al artículo Si quieres tener la agenda al día conéctate a la red social Meetup.

CV con Google Maps

Que los currículum son cada vez más espectaculares es algo que ya sabemos. La poca oferta de empleo hace que se dispare la imaginación y que las cartas de presentación sean cada vez más espectaculares.

He visto muchos tipos de CV, a cual más original: infografías, sitios web, vídeojuegos, vídeoCV... Pero hoy descubro a través de un artículo en Womenalia que también existen los CV hechos con Google Maps.

La idea es presentar en un mapa la vida profesional del demandante de empleo. Utilizando los iconos de Maps y personalizando al máximo cada punto del mapa, se consigue un efecto bastante interesante.

La cosa funciona mejor si la vida profesional en cuestión se ha repartido geográficamente, pero tampoco va mal si no se ha viajado mucho. En cualquiera de los casos, recomiendo siempre tener una página web como soporte adicional, siempre es aconsejable enviar a un formato más "tradicional" en caso de no encontrarnos con un contratante creativo.

He visitado algunos CV en Google Maps, pero les dejo como ejemplo el de Gary Pikovsky y el de Mª Eugenia Fernández, por si se quieren hacer una idea.

Y tú, ¿te animas a utilizar Google Maps para hacer tu CV?

Me confieso totalmente enganchada a la televisión bajo demanda. Ya está, ya lo he dicho. Es más, voy a profundizar, porque los pecados inconfesables son siempre los más suculentos. Me pirran las series. Da igual la temática, si me enganchan con el capítulo piloto, ya tengo una grabación añadida a mi disco duro. Solo tengo una leve aversión por las series españolas, pero hay que reconocer que cada vez le ponen más entusiasmo. Cuestión de gustos, supongo.

No sé quién tuvo la mente perversa para descubrir que habían personas como yo en este mundo que no estaban dispuestas a tragarse las muchas bazofias de los canales generalistas y que querían ver la tele cuando pudiesen y donde les apeteciese. Y eligiendo los contenidos. Esa mente preclara dio con la piedra filosofal de la cuestión.

En general esa es la tónica de los negocios en Internet. Si usted lo analiza verá que todo empieza por coger una actividad que tradicionalmente se hacía en masa cuando un emisor quería y se pone a disposición de los usuarios para que ellos decidan qué, cómo, cuándo y dónde realizarla. Escuchar música, consumir información, leer libros, ver la tele e incluso desplazarse en coche, son operaciones que los internautas hacemos ya de otra forma.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 6 de junio de 2015, acompañando al artículo La televisión en Internet amplía su oferta para el público español.


HackForGood Canarias 2015

Cuando me preguntaron si quería mentorizar de nuevo en HackForGood, me hicieron una entrevista a modo de presentación. Una de las cuestiones era qué retos escogería si yo fuese participante y no mentora. Y me lo tuve que pensar, no se crean.

Imaginen que tienen que solucionar un aspecto social y que cuentan con la tecnología para hacerlo. ¿Cuál resolverían? Para empezar hay que pensar en todo lo que requiere de solución en este mundo y a mí eso ya me resulta una tarea de lo más titánica.

Desigualdades sociales, gestión de voluntariado, vulnerabilidad de los derechos humanos, abandono de animales, falta de educación general, medio ambiente en precario, tasas de paro por las nubes, abandono del medio rural... Si me pongo, no paro.

Y ahora, con todo eso, intenten elegir una cuestión e intentar aportar una solución tecnológica para mitigar el efecto negativo. El caso es que me llevó un buen rato responder a esa pregunta y me decanté por algún sistema que avisara de la vulneración de los derechos humanos. Pero porque tenía que decir uno, ya les digo.

Así que pensar en los participantes del HackForGood enfrentándose a estos retos y teniendo que seleccionar uno para intentar resolverlo este fin de semana, me resulta de lo más admirable. Chapó por ellos y por los propulsores de la iniciativa.

En mi esfuerzo por encontrar una respuesta coherente, hice listas de problemas y de posibles soluciones, así de tiquismiquis que soy. Lo cual me lleva a pensar en la cantidad de proyectos de innovación social están todavía por desarrollarse, es decir, la cantidad de problemas que podían mitigarse a través de la tecnología.

Entonces, ¿por qué no se hacen? Lo desconozco, pero por imaginar, se me ocurre que los fines sociales nunca han generado dinero.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 18 de abril de 2015, acompañando al artículo En HackForGood las 'smart cities' también incluyen 'apps' sociales.



Se está poniendo de moda esto de los debates en Twitter. Se crea un hashtag, se establece un horario y determinados perfiles se ponen a disposición de los tuiteros que quieran preguntar.

Mi compañera Almudena Sánchez (@abresesion) ha sido una de las precursoras de este tipo de debates a nivel político con sus TuitDebates y cuando me lo comentó en su momento me pareció una de las mejores ideas tuiteras que había escuchado hasta la fecha. El soporte es lo suficientemente dinámico como para que resulte un debate fresco y atractivo.

A pesar de ello, le veo unos cuantos inconvenientes de peso. Para empezar, se genera mucho ruido: cuantos más tuiteros intervengan, más difícil es seguir las conversaciones. Se entrecruzan los tuits y es necesario un análisis posterior para descifrar los hilos. Por otro lado, los retuits y los tuits vacíos generan un ruido añadido en la conversación.

Debates en Twitter

En algunos casos, el debate puede convertirse en una mesa redonda en la que los contertulios se quitan el micro para intervenir. Por eso me atrevo a hacer un par de recomendaciones, tanto para los organizadores de los debates, como para los que intervienen en ellos:

- Si organizas un debate, intenta que no hayan muchos perfiles respondiendo preguntas. Particularmente más de dos contertulios ya me parece excesivo.

- En caso de que sea necesario aumentar el número de perfiles que respondan preguntas, sería interesante repartirse los temas a responder. Así se evitarían respuestas duplicadas que aumentan el ruido en la conversación.

- Cuando tengas muchos perfiles respondiendo, es interesante tener un soporte auditivo que los mantenga a todos conectados para coordinar. Por ejemplo, a través de Skype o de Hangout. De esta forma hay menos posibilidades de duplicar respuestas y coordinar la conversación.

- Sé puntual. Si has dicho que empiezas a una hora, asegúrate de presentar el debate a esa hora e intenta que alguien rompa el hielo con la primera pregunta.

El huevo en Twitter- Antes del debate, establece unas líneas de conversación. Es interesante que todos los perfiles que van a responder sepan las normas básicas de Twitter (cómo utilizar los hashtags, cómo responder a un nick, evitar tuits partidos, etc...). Y sobre todo, asegúrate de que ninguno de los perfiles que responden tenga un huevo como imagen (totalmente #fail).

- Antes del debate también, no vendría mal elaborar algún documento visible al público en alguna página web en la que se explicara de qué va a ir el debate, con los nicks de los perfiles que van a responder, el horario y toda la información adicional necesaria para participar. Si a eso le añadimos unas pequeñas normas de netiqueta, ya lo bordamos.

- A lo largo del debate seguro que se mencionan otros hashtags relacionados, pero que no todo el mundo tiene que conocer. En esa página de seguimiento, se pueden ir incorporando junto con su explicación, así como los enlaces de interés que se vayan nombrando a lo largo del debate. Quedará así un documento muy útil que servirá incluso de resumen posterior.

- Y si estás del otro lado, del de los que preguntan, intenta ser educado en la conversación. Intenta no añadir ruido al debate y sé conciso. Recuerda que se trata de preguntar y que te respondan, no de acaparar el hashtag solo para ti.

En resumen, la idea de los debates en Twitter es buena, pero tenemos que perfilar la forma en la que los ejecutamos. No olvidemos de que todavía seguimos experimentando en estos soportes, pero también viene bien sacar conclusiones de vez en cuando ;)

Y a ti, ¿se te ocurren más consejillos que añadir a la lista?

Siempre me han gustado las matemáticas, así que en mi trayectoria escolar no tuve problemas para aprobarlas. Pero no me gustaba nada la filosofía, por ejemplo, y tenía todas las papeletas de la rifa para suspender esa asignatura.

Tuve la inmensa suerte de dar con Arantxa, la profesora que se empeñó en que yo aprobara y que me exigía hasta la médula para razonar aquellas teorías que a mí me parecían infumables. Con el tiempo, no puedo más que agradecer el entusiasmo de esta profesora y cómo consiguió transmitírmelo.

El mismo entusiasmo que me transmitió Carlos cuando me contaba cómo llegó a la conclusión de que sus alumnos debían saber para qué servían las matemáticas. Me contó su caso particular, parecido al mío, en el que no supo para qué le podía servir una fórmula hasta que tuvo que aplicarla en la carrera y luego en su primer trabajo.

Él no quiere que sus alumnos pasen por esa tesitura y por eso se mete en estos fandangos. Los centros en los que da clases no suelen tener recursos para comprar robots o software carísimo como a veces exige una institución pública alejada de las aulas y la realidad. Pero afortunadamente, esos centros cuentan con algo mucho más valioso: profesores con entusiasmo y ganas de enseñar.

Blog de Carlos Morales Socorro, inspirador de esta columna de opinión. Vota el proyecto de Carlos en la competición ODS (busca RoboTIX y vota), antes del 1 de mayo de 2015.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 11 de abril de 2015, acompañando al artículo Fórmulas matemáticas en la ESO que ponen en marcha a un robot.

Coche con placa de ArduinoMe gusta mucho la filosofía colaborativa. Supongo que es una evolución lógica de la filosofía 2.0, esa que nos dice «comparte más de lo que recibes».

Pues bien, de tanto compartir en Internet, nos hemos dado cuenta de que si colaboramos, las cosas salen mejor. Por eso están surgiendo tantas iniciativas 'co': el coworking, los colaboratorios y hasta la coeconomía.

Ya nos lo decían en La Bola de Cristal: «solo no puedes, con amigos sí». Si a eso le sumamos la crisis por la que estamos pasando, que alguien te eche una mano para minimizar gastos o para reinventarte en tu vida profesional no tiene precio.

No todo el mundo entiende este tipo de forma de trabajar. Los crowdfunding, las causas a través de Internet y, en general, el poder de las masas no cuadran en muchas cabezas carpetovetónicas. Es normal, al que no está acostumbrado a dar le extraña que los demás compartan con tanta facilidad.

Pero a mí particularmente me gusta mucho, como les decía. Dar una vuelta por un makerspace esquivando los robotillos de Arduino por el suelo y alucinar con las simulaciones de huesos que hacen en LpaFábrika, entre otras cosas, puede suponer un subidón de adrenalina.

Y un refuerzo en la idea de que, si compartimos y colaboramos, la cosa funciona mejor.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 14 de marzo de 2015, acompañando al artículo Un 'makerspace' para imprimir ideas y experimentar con robots.

Hay algunas cosas que no entiendo de este mundo tecnológico que me ha tocado vivir. Bueno, más que no entender, no las comparto. Por ejemplo, me resulta de lo más cutre que los usuarios de iPhone no puedan cambiar la batería sin pasar por el servicio técnico. También me enveneno cuando tengo que llevar dos cargadores diferentes en el bolso, porque mi tableta y mi móvil, pese a ser los dos de Samsung, no comparten la misma clavija. Me mosquea mucho que se resquebraje la pantalla del móvil por darle un ligero toque. Y también que a mi cuñado le haya dejado de funcionar su home cinema de Sony justo a los cinco años de comprarlo.

Y de todo esto, lo que más coraje me da, es la cara que tiene que poner el pobre del servicio técnico de turno cuando te dice eso de «te va a salir más barato comprarte uno nuevo». En esos momentos, no sé por qué, me vienen imágenes de la posguerra española a la cabeza, de las colas de racionamiento y de la época en que se sacaba harina del cosco. ¡Ni tanto ni tan calvo, hombre! Algún punto medio tiene que haber.

Quieren que consumamos tecnología y, lógicamente, eso me parece bien. Pero con cabeza. Los móviles y las tabletas no son especialmente baratos, como para tener que andar con mil ojos para que te duren los años que la casa ha decidido que deben durar. Porque ya no es solo cosa de que los cuidemos, si la obsolescencia programada es a los cinco años, se acabó el cacharro por más que lo hayamos tenido entre algodones.

Así que no me extraña que los dispositivos por bloque estén empezando a estar en auge. Ya no solo es cuestión de que son más baratos y a la larga contaminan menos el medio ambiente, también te dan la libertad de hacerlo como quieras y, por qué no, de imprimirlos en una impresora 3D cuando nos dé la gana.

Nota: Esta columna de opinión salió publicada en la sección "Enredad@s" de la edición impresa de Canarias7 el 7 de febrero de 2015, acompañando al artículo Hágalo usted mismo, la corriente DIY llega también a la tecnología.

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