Hoy, viernes, empiezo a escribir mi blog, a una hora poco común, son las 21:20. Tengo excusa ¿eh?... Y es que fui a San José del Álamo con unos amigos de "asadero" (Saludos a Dafne, Laura, Carlos y compañía) Luego se me unió con la película de Hancock, que fui a ver con mi hermano; y que les recomiendo a todos los que tengan una pequeña inocencia que siga creyendo tanto en los superhéroes, como en el amor desinteresado y la bondad de las personas.
Bien, ¿por qué titulo a este artículo Picnic si fui a un "asadero"? Pues, basicamente porque ayer me enteré que no se podía hacer asaderos en una zona habilitada para ello. Se le llama alerta naranja por alerta de vientos. Así que, como buen ciudadano, me tuve que conformar con ir a San José del Álamo de Picnic. Estuvo bien, salvo por una serie de reflexiones que invadieron mi mente.
Me vino a la memoria los dos post de Emilio González Déniz que publicó en su blog Bardinia, titulados ¿Quién quema el monte? I y II En él, nos recuerda, el terrible incendió que asoló el suroeste de la isla de Gran Canaria, y también las políticas de prevención y sus campañas. Esas que a menudo culpan a los ciudadanos como si todo el mundo hiciera barbacoas dentro de un pinar. Cuando que en realidad la mayoría, acude a lugares, que al igual que S. José del Álamo, están habilitadas para hacer asaderos y a la vez para el entretenimiento de familias o grupos de amigos. Habilitados, porque entre otras cosas, no hay pasto alrededor.
Entonces, es cuando se plantea un problema por el exceso de miedo al fuego. Nadie va tirando el carbón al pasto seco cada vez que va a un asadero, o hacer un fuego al lado de la pinocha o pasto seco, es que es casi un insulto a la inteligencia de la ciudadanía. ¿O es que nuestros políticos nunca han ido a un asadero? Entiendo que se prohíban asaderos en zonas no habilitadas, ¿pero en unas zonas acondicionadas?, discúlpeme querido lector pero me es irracional. Es más que no sólo se prohíba, sino que se castigue, con multas y penas de cárcel si hace falta en aquellas zonas que no estén preparadas. Y creánme un incendio, en la inmensa mayoría de los casos, es provocado.
Es ese tipo de actos el que hay que perseguir, y no a nuestros agricultores y ganaderos que limpian la pinocha de los pinares, como se hacía antaño, hasta que leyes contranatura que en teoría eran "ecologistas" quemaron parte de nuestro paraíso canario el año pasado. Así que, reflexionemos las cosas bien antes de hacerlas y aprobar leyes o levantar prohibiciones, que primero y más importante, atentan contra el monte canario, nuestro pulmón; y segundo priven al ciudadano medio de disfrutar de un asadero en un sitio habilitado, para ocio y disfrute de todos.
Dejó al lector la pregunta en el aire: ¿Está de acuerdo con la prohibición de hacer fuego en zonas habilitadas?
Ah, y sea asadero, picnic, o lo que sea, ¡el campo siempre limpio!
