A menudo las crisis son simplemente el mero fruto de una acción no pensada a medio y largo plazo, las de peores consecuencias, las más duras, las que hacen transformar la mentalidad de toda una sociedad. La crisis que vivimos hoy, la de las subprime, es un ejemplo de ello, aunque no de tanta importancia como la que se nos avecina en la próxima década.

Y es que ya lo dice el refrán la avaricia rompe el saco, sólo que, como en cualquier crisis, quien la sufre de forma más severa, es el más pobre, el más trabajador, que de la noche a la mañana, se puede encontrar sin trabajo. Mientras que los bancos, pese a ella siguen obteniendo importantes beneficios.
Pero, hay otra crisis, que desde los gobiernos, no se le da la atención que merece, una crisis que hará tambalear nuestra forma de vivir, y nos hará cambiar forzosamente la mentalidad del ahorro energético y el aprovechamiento de energías renovables o de nueva generación (como la del hidrógeno, o la fusión nuclear). Todo debido al fin del oro negro, cada año se consume en el mundo 84 millones de barriles de crudo, y la demanda sigue aumentando, mientras que las explotaciones no dan más de sí, y la cantidad de descubrimientos de nuevos yacimientos es menor, al igual que la calidad del petróleo existente en ellos.
Además y por si fuera poco, los yacimientos que se explotan en la actualidad, son relativamente viejos, y están próximos a agotarse. Se dice ya que en 2010, la producción de petróleo iniciará su descenso, y no podrá abastecer mucho más al resto de la población, estará más caro, por consecuencia, los transportes también lo serán, y la vida será mucho más cara de lo que es aún.
El verdadero problema surge de nuestra radical dependencia de los combustibles fósiles, llenamos el tanque de nuestro coche, sin pensar que, llegará un día en el que será todo un lujo poder hacerlo. Actualmente el 80% de la energía que usamos proviene de los combustibles fósiles, mayoritariamente el petróleo. Y sólo un 0,5% del total comprende la energía eólica y fotovoltaica del planeta.
La primera pregunta que uno se hace es ¿estamos preparados para sustituir el petróleo por otra energía, en un espacio de tiempo realmente corto? La respuesta la tenemos en el transporte, tanto el transporte marítimo, el terrestre (salvo el ferrocarril) y el aéreo depende del coste de los combustibles y de su disponibilidad. Y todo aquello que consumimos y usamos sabemos que ha sido transportado en algún momento, aumentando el coste de la vida. La culpa en este caso, es de los gobiernos, que sabiendo de sobra el problema, han preferido hacer oídos sordos, hasta que el día que no podamos seguir usando nuestro coche, porque usarlo será un lujo.
La segunda cuestión es: ¿Existe una solución? Al final si, pero hay que cambiar nuestra mentalidad energética, empezar a ser eficientes y no depender de un recurso que pueda subir o bajar su precio según se agote o no. Hay que, también, intentar descentralizar la energía, y que cada persona pueda contar con su suministro, sin depender de una central nuclear, o del buen funcionamiento del tendido eléctrico. Otra posible solución que están implementando en Alemania para la automoción es el desarrollo de Hidrógeno, de tal forma que han creado surtidores de este gas por el país. El problema de esta alternativa es el alto coste que tiene la producción del Hidrógeno. Pero, todo es cuestión de tiempo y de que la energía usada sea lo más limpia, y autosuficiente posible.
Pero aún así queda muy poco tiempo, y expertos como el profesor Kenneth Deffeyes de la Universidad de Princeton apuestan por el carbón y las plantas nucleares como medio de transición hasta que las renovables pasen a ser una energía más potente y una alternativa seria. En mi modesta opinión, pienso que está bien usar el carbón, pero lo veo como tapar un agujero con otro mucho más grande. Es más, las energías renovables progresarán a medida en que estas entren en nuestros hogares, al igual que ya sucedió con la informática. Y en cuanto a la energía de fisión todos sabemos sus riesgos, y pocos quieren una central cerca de casa. Está en marcha el proyecto del ITER, pero éste avanza tan lentamente que cuando las eléctricas se decidan instalar más reactores de fusión nuclear, quizás sea demasiado tarde, y se decanten antes por la de fisión. Y en cuanto a los biocombustibles, sinceramente creo que no se deben quemar las cosas que son de comer, y si vamos a usar biocombustibles, que estos provengan de cultivos de algas y no de cereales.
En definitiva, hemos de progresar con las energías renovables, optimizar el uso de la energía y aprender que no podemos seguir dependiendo de un recurso limitado. Sobre éste tema y la cantidad de reservas de petróleo existentes en la actualidad se hablará en la VII edición de la ASPO (Asociación para el estudio de las reservas de petróleo y gas) durante los días 20 y 21 de Octubre en el World Trade Center de Barcelona.
Y bueno... un viejo vídeo... que da mucho que reflexionar.
