Esta entrada pretendía ser una respuesta a los comentarios de Jorge Santana y María pero, viendo la longitud, y la crítica que aquí se recoge, mejor lo dejo como una entrada y no como una mera respuesta en el tablón.
María, Jorge en primer lugar muchas gracias por vuestro comentario, en cuanto a la crisis del petróleo, en mi opinión estamos en paños menores, ya que en España aún estamos acostumbrados al petróleo que se nos exporta. Y es que si los gobiernos actuasen con antelación y transparencia, de un modo conservador y controlando los fondos públicos (o sea, nuestros impuestos); los daños de la próxima crisis que se avecina se pueden reducir considerablemente. Está claro, si no hay voluntad política, ésta no se reproducirá en la sociedad, aunque si puede darse en dirección opuesta.
Basta simplemente con mirar la actuación del ejecutivo español que hasta hace 4 meses negaba una crisis clara y evidente que ya avisaba desde el año pasado. Ahora, nos peleamos por entrar en el G-20 cuando que hace cinco años casi entrábamos en el G-8 en la criticada época de Aznar. Aunque también es cierto que basar el motor económico de España en la industria inmobiliaria ha agravado las consecuencias de esta crisis que aún no ha enseñando los afilados dientes que lleva. Como nota ilustrativa del panorama, el Financial Times y el FMI predicen que España pasará de tener una tasa de desempleo del 11.2 % que habrá este 2008 al 14.8 % de 2009 y una recesión económica del 0.2%. Ahora hemos aprobado el salvavidas de los ahorros de los españoles, o dicho de otro modo, los españoles pagamos la avaricia y los errores de los bancos. ¿Por qué no se aprueba también la existencia de unos fiscales anticorrupción que investiguen dónde está toda la liquidez perdida? Esta más que una pregunta normal... es una pregunta al hermano lobo... auuuu... Y es que la política española está podrida, tanto por un lado como por el otro.
Por ello con la crisis del petróleo, si tuviéramos políticos competentes en España, iríamos poco a poco desintoxicándonos de los combustibles fósiles, invirtiendo en energías limpias, como la mareomotriz recientemente inaugurada en Portugal, capaz de dar luz a 1500 hogares de forma ininterrumpida. Y así no depender del petróleo extranjero sino de nosotros mismos, nuestra propia energía. Y si quieren instalar nucleares, muy bien que lo hagan, pero que las construyan al lado de la Moncloa o del Congreso y Senado, a ver si les hace gracia tener fugas como las de Ascó. Sé que hoy estoy siendo muy crítico, pero al igual que el neoliberalismo ha fallado, a mí me está fallando la política, ansiosa de poder y olvidada del bienestar de sus ciudadanos, a pesar de ello sigo creyendo en la democracia, y no en esta oligarquía de imagen barata y esa especie de turnismo actual en la que dos juegan a ver quien está más tiempo arriba sin mirar abajo. ¿Por qué, al igual que usted estimado lector que tiene un inspector, es menos que otro trabajador que recibe más salario que usted por gobernar sin supervisión alguna? ¿No debería existir otra figura que le vigile y sea transparente con la sociedad que le paga?
Y a pesar de que reconozcan o no, si Canarias es una nación de nada sirven los ideales si luego nos encontramos con agujeros de dinero como el caso Tindaya, y tantos otros casos más de los que misteriosamente se esfuma dinero de las arcas públicas, del sudor de todos los que no trabajan enchaquetados en el parlamento. De nada sirve amar a Canarias si se siguen construyendo hoteles que destruyen barrancos, ¿Cuándo se preocupará de verdad el Gobierno de Canarias en subvencionar la rehabilitación de las zonas turísticas obsoletas y frenar esta masificación? Y más importante aún ¿Cuándo vamos a diversificar el motor económico canario basado única y exclusivamente en el turismo?
Cuando llegue la crisis de los combustibles y acabe esta, poca gente podrá irse de vacaciones tan tranquilamente como antaño, es más será un lujo.
Eso sí cuando lleguen las elecciones volverán los powerpoints y tablas de Excel a pintarnos el país de la abeja Maya... sólo que esa vez no aguantaremos una mentira más.

