Después de escuchar un sin fin de barbaridades, en la prensa, internet etc. Animo al lector a entender un poco más y mejor sobre la fase de despegue de un avión, y aclarar el a veces extraño argot aeronáutico. Todo ello para explicar la hipótesis del accidente de Barajas que cobra fuerza entre otras. Aunque como ya he dicho, será el informe oficial el que determine las causas del siniestro, ya que mejores expertos y profesionales, no se pueden encontrar.

Un accidente aéreo, no es solo producto de una única y exclusiva causa, sino que más bien son una sucesión de percances la que desembocan en un accidente. El avión MD-82, y cualquier avión comercial con más de un motor, es capaz de despegar con un sólo motor, de no cumplirse este requisito, el avión no recibiría el certificado de aeronavegabilidad a través de las instituciones competentes.
Cuando un avión cualquiera se encuentra en pista, éste, progresivamente vaya aumentando su velocidad, irá adaptando una serie de consecuencias al pasar por varias velocidades.
La primera de ellas es la que llamamos Velocidad mínima de control de tierra (Vmcg). Ésta, es la velocidad mínima necesaria, mientras estamos en la carrera de despegue, para que en caso de fallar un motor, poder compensar con el timón de dirección (de cola) el desbalance que tiende a echar fuera de la pista a nuestra aeronave. Este desbalance se produce al tener una fuerte propulsión por el motor operativo, que no está equilibrada con el motor contrario, al fallar éste último.
La segunda velocidad que alcanzamos en una pista, es la llamada V1, o velocidad de decisión, es la velocidad donde el piloto tiene que despegar a la fuerza y si existe el más mínimo fallo, antes de llegar a V1, éste despegue obligatoriamente es abortado por el propio piloto, si no existe fallo al llegar a esta velocidad, el piloto puede despegar. Es decir, si existe un fallo antes de V1 se detiene el despegue, fallo en V1 o después de V1 el avión obligatoriamente debe despegar.
En tercer lugar tenemos la Velocidad de rotación (Vr), velocidad igual o mayor a V1 en la que el piloto empieza a levantar los mandos de cabina para despegar, a través del timón de profundidad (esas alas pequeñas que hay en la cola de cualquier avión), y así gradualmente aumentar el ángulo de ataque (positivo en la fase de despegue) para vencer las fuerzas del peso total de la aeronave, con la sustentación generada por las alas, gracias a la potencia de los motores.
La cuarta velocidad es la Velocidad de levante o despegue, lift-off (Vlof) Velocidad alcanzada después de Vr, cuando el tren de aterrizaje despega del suelo.
Y ya por último la velocidad V2 o Velocidad de seguridad del despegue, velocidad necesaria para que con un motor inoperativo, pueda iniciar un ascenso gradual y seguro, capaz de salvar los obstáculos más próximos.
Un piloto realmente sólo interviene en tres de ellas, V1, Vr y V2 ya que en ellas exige alguna acción o decisión. Todas estas velocidades dependen de la distancia recorrida por el avión, y pasado V1 es imposible frenar al menos, dentro de la pista.
En el desgraciado accidente del vuelo JK5022, al pasar V1 y tras comprobar el piloto que no existe fallo y optar por despegar, el avión experimenta una pérdida de potencia notable, además de tener viento en cola. Como no había marcha atrás, y necesitando de una mayor longitud de pista para despegar, para alcanzar la velocidad de despegue, éste se ve obligado a apurar la pista. Pero no por responsabilidad del piloto, sino por la pérdida de potencia. Posteriormente y al alcanzar la velocidad de despegue el avión se alza unos metros, justo cuando el motor izquierdo, se incendia, rompe, y expulsa a gran velocidad los álabes de los compresores y partes del motor, que lamentablemente impactan con el timón de profundidad (el que permite aumentar el ángulo de ataque) y lo dejan totalmente incontrolable. En los mandos se registra una fuerte sacudida que parten los brazos de piloto y copiloto, mientras el avión se desploma contra el suelo.
Pero, aún queda por esclarecer, el qué provoco esa pérdida de potencia, y ese incendio. ¿Un ave?, ¿un álabe desprendido por fatiga? Cualquier cosa podía haberlo producido y eso es lo que tienen que investigar los expertos.
Para cualquier pregunta, duda, sugerencia o cualquier cosa que crea conveniente el lector, puede dejar su comentario.
Actualización: Recomiendo encarecidamente la lectura de la opinión de D. Francisco Suárez del Álamo Carta de un puritano que sube montañas como un viejo. Y es que después de los disparates de cierta persona conocida como Don José Rodríguez o D. Pepito para los asiduos a Canarias Bruta y ávidos lectores dominicales de las opiniones del diario El Día, como yo (Lo leo como escrito cómico, aunque todavía le falta un "Gran" para ser como nuestro querido Paco Santana) hay que agradecer la buena respuesta del director de éste periódico, que mediante el buen uso de la palabra, pone a cierta persona en su sitio. Así que, querido D. Francisco, no se disculpe por dedicarle las líneas que no se merece cierto señor, sino más bien piense que ha venido a compensar con palabras sanas y llenas de inteligencia, razón y ética, las otras palabras sin sentido y absurdas que cierto diario suele recoger. Aunque estoy casi seguro que, esa persona siga su tónica habitual de querer dominar el mundo y que Tenerife sea capital mundial. Y es que en el fondo, en el corazón insularista de D. José Rodríguez hay otro, llamado D. Pepito que es un noble friki. Se aceptan también comentarios sobre pleitos insulares y dominación mundial.
Y ahora pido disculpas por poner estas líneas donde no corresponden... pero... como se suele decir... "¡Si no lo digo... reviento!"

