Noticia del día Iberia y la British Airways abren las negociaciones ante una casi segura fusión. Ambas guardarán sus marcas pero estarán bajo la batuta de la nueva empresa que formen y que promete ser una de las compañías aéreas más importantes a nivel mundial (tercera para ser exactos). Y es que para superar una crisis como esta, hace falta unirse y concentrarse.
En el transporte aéreo esta crisis se agudiza más, ya que al depender tanto del precio del petróleo y de la demanda de pasajeros, lo convierte en un verdadero quebradero de cabezas. Los pasajeros, viajan si tienen dinero, pero, oh sorpresa que hoy también sale la noticia de que el 61% de españoles se queda sin vacaciones (me incluyo). Además, el avión al realizar la ruta programada debe ir con un buen número de pasajeros, de lo contrario, la balanza se vuelve negativa y la empresa puede ir a pique, drásticamente.
KLM y Air France, Lufthansa y Swiss ya lo hicieron hace unos años, con una muy buena previsión todo sea dicho, Clickair y Vueling también están en la mesa de negociación. ¿Para qué? Pues bien, con las fusiones, podemos recortar rutas que estén operadas por las dos compañías a fusionar. Y traducido al castellano quiere decir que habrá los mismos vuelos que tenía una u otra compañía, pero los aviones irán llenos al tener los pasajeros de ambas compañías, y con esto, gastamos menos combustible, es decir menos emisiones. Esto, añadido a la modernización de la flota de aviones permite el ahorro de muchos millones de litros de queroseno (combustible principal de la aviación) y por consiguiente menor impacto medioambiental.
Pero las fusiones no son las únicas medidas contra el cambio climático, de hecho es más bien el motivo menos importante en una fusión. Ayer, Sandra, nos dejó un comentario (muy cierto) en la Alpispa, donde hablaba de la apertura de rutas militares para vuelos civiles. Esto reduce, el recorrido entre rutas, pero siempre estamos sujetos a que no cierren ese espacio aéreo, lo cual no es una ruta que podamos decir que es fija. En cambio, hay otra serie de rutas y medidas.
Una de ellas es la conocida como "cielos abiertos" entre EEUU y la Unión Europea firmada el 30 de marzo de 2008. Antiguamente, Estados Unidos, abría determinadas rutas con determinados países de origen y con compañías aéreas de dicho país, que con España no había, por ejemplo. Ahora, con esta apertura, se espera el ahorro de combustible al acortar distancias, ya que dicho acuerdo recogía la optimización de las rutas para evitar la mayor cantidad de emisiones como sea posible.
Pero un tema más interesante es el de los Vuelos transpolares. En los últimos diez años, algunas compañías aéreas han comenzado a utilizar rutas comerciales a través del Polo Norte como alternativa para ahorrar tiempo y combustible. La medida comenzó a estudiarse en la década de los 90, una vez que Rusia decidió abrir sus fronteras y los aviones pudieron cruzar su espacio aéreo. Hoy en día los vuelos a través del círculo Polar Ártico salvan distancias de más de 15.000 kilómetros y permiten ahorrar hasta cuatro horas de vuelo en algunos recorridos. Sin embargo, lo cierto es que existen una serie de riesgos bien definidos tanto para la seguridad del avión como para la salud de sus ocupantes.
A pesar de los avances técnicos, volar sobre el océano ártico sigue planteando algunos retos. Los aviones sobrevuelan la zona a unos 12.000 metros de altitud y pasan a una distancia de unas 100 millas a la derecha o a la izquierda del Polo Norte geográfico. Una vez en el cielo del Polo Norte, el avión entra una especie de zona de oscuridad, donde no hay control de tráfico aéreo ni sistemas de radar convencionales. Si el avión cayera o tuviera un problema técnico en este lugar estaría demasiado lejos de cualquier lugar habitado y la ayuda podría tardar horas en llegar.
Además, durante el viaje transpolar, los pilotos utilizan el antiguo sistema de radio-posicionamiento para mantener el rumbo del avión y siguen una trayectoria milimétricamente computarizada. Otro de los peligros, es el de la congelación del combustible. Para ello, los aparatos cuentan con un sofisticado sistema de alarma que en caso de detectar que el fuel empieza a solidificarse, obliga al piloto a alterar la ruta y dirigirse a altitudes menos frías.
Actualmente, la United Airlines - la compañía líder en este tipo de vuelos entre EEUU y Asia, realiza hasta 1.500 vuelos transpolares al año. Le siguen otras como la Continental Airlines (796), y Air Canada (515) y algunas compañías asiáticas como Air China o Singapore Airlines. Por esta nueva ruta, un trayecto como el de New York a Honk Kong permite ahorrar hasta cinco horas de viaje. Otro recorrido, como el de Toronto - Pekín, se cubre en cuatro horas menos que por las vías tradicionales
Pero este ahorro de tiempo y dinero para las compañías tiene otra contrapartida sobre la salud de los viajeros. Según algunos estudios, los pasajeros y la tripulación de los vuelos transpolares están expuestos a niveles de radiación cósmica y solar inusualmente altos.
El físico estadounidense Robert Barish asegura que el nivel de radiación recibido por cada uno de estos viajes equivale al de tres radiografías, una cantidad muy por encima del umbral aconsejado por la directiva europea y otras regulaciones internacionales. Según los expertos, el motivo por el que estas radiaciones son especialmente altas en estos vuelos está en la atracción magnética que las regiones polares ejercen sobre las partículas procedentes del espacio. Además, el alarmante adelgazamiento de la atmósfera en ambos polos contribuye a agravar el efecto.
Estas dosis de radiación ya son especialmente altas en los vuelos convencionales. De hecho, determinados tipos de cáncer son estadísticamente más frecuentes en pilotos y azafatas que entre el personal de tierra. Y algunas compañías europeas han adoptado como política la permanencia en tierra de sus empleadas embarazadas.
De momento, las compañías con vuelos transpolares no informan a los pasajeros de este tipo de riesgos, pero afirman que toman medidas como la medición constante de las radiaciones solares. Algunas empresas como la Continental o la United Airlines han empezado a desviar los aviones por zonas menos expuestas a la radiación, y cada vez son más los pilotos y expertos que exigen que se tomen medidas sobre el tema.
Muchas gracias a Sandra por la fenomenal idea que me dió para tratar este tema. Ah, y aquí les dejo un vídeo para saber si hay química o no entre los distintos elementos. Nunca viene mal un poco de frikismo científico.
¡Saludos desde el nido, alpispas!

Por un lado, la fusión de Iberia y la British Airways me parece muy bien, porque es una forma de ahorrar combustible y mejorar la economia de los pasajeros (de los cuales yo me incluyo xD).
Por otro lado, los vuelos transpolares presenta una gran ventaja, ahorro de combustible, pero como tú bien dices también tiene desventajas (produce enfermedades en la tribulación, la poca localización del avión en ciertas zonas del Polo Norte...), pero bueno, gracias a que la evolución de la ciencia, dentro de algunos años, se encontrarán rutas en que esa radiación se reduzca y se pueda viajar más tranquilo. Aunque, si t digo la verdad,creo que hasta el momento de no encontrar método seguro y posible de reducir dicha radiación, se deberia utilizar con más frecuencia las rutas de toda la vida (por asi decirlo), porque como bien dice el dicho, "más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer".
Lo que no estoy de acuerdo, es que no se les informe a los pasajeros del peligro que pueden correr cada vez que viajan en este tipo de vuelos.
P.D: muchas gracias por nombrarme en este posts, pero vamos aqui todo el mérito es tuyo, yo solo he sido una lectora más del Canarias 7, que ha comentado en este blog tan esplédido.Por consiguiente, me gustaria darte las gracias tb, por hacer que tu blog me sea cada vez más cercano.
Un beso!
Segunda vez que escribo la respuesta... xD dichoso mozilla ¬¬
Sandra, la salud del pasajero debe anteponerse ante cualquier cosa en un vuelo, evindetemente se tienen que usar las rutas normales, saludables y más cortas (en teoría). Yo no soy defensor de las rutas transpolares, por eso mismo. Aparte, sabemos como apantallar sus efectos, el problema es que se tiene que apantallar con plomo (metal que absorbe la radiación) y dudo mucho que la industria aeronáutica use plomo para hacer rutas transpolares. Cae por su propio peso, nunca mejor dicho. De todos modos es cierto que ya hay proyectos en las mesas de Boeing, EADS, Rolls Royce y otras empresas del sector, y que conste que los biocombustibles no son un buen aliado "de momento" en la aeronaútica, más que nada, porque a alturas de vuelo normales, suelen congelarse.
En cuanto a mi cercanía... digamos que en realidad nunca he estado lejos, soy un tío normal, universitario, de acuerdo que un poco friki y geek xD, pero normal. Y es que para llegar verdaderamente a la sociedad tienes que ser parte de ella. No como algunos políticos (casi todos) u otras personas que con tener algo más que el resto se creen de un Status estratosférico o casi divino, espero que nunca caiga en ese terrible error.
Ah, y tan importante es el blogger en un blog como el comentarista, ambos forman parte del mismo proyecto. De hecho hay hasta un Día Internacional del Comentarista de Blogs (15 de Junio). Así que, si te nombré es porque formamos parte de la misma comunidad.
¡Un fuerte saludo Sandra!
Muy interesante el tema de los vuelos transpolares y casi mejor aún el vídeo de la atracción química, ¡me he reído muchísimo!. Un saludo, Néstor.
jajajaja, sí la verdad es que ver cómo el átomo de carbono atrae a 4 hidrógenos es impactante xD
¡Un saludo verdal y gracias por comentar!