Razonan, sienten, crean instrumentos para hacer su vida más fácil, viven en sociedad respetando a nuestra madre naturaleza, ríen, lloran, cuidan de sus hijos los amamantan. A veces el hombre cree que es el único "especial" en el mundo pero... no es así.
Ayer en el The New York Times publicaron un artículo de estos que no dejan a uno indiferente. En él relataban la posible adhesión de España al Proyecto Gran Simio, el cual también tendrá sus obligaciones. Es un tema peliagudo que lleva un par de años en marcha en la sociedad, debates, opiniones etc. Y es que hablamos de equiparar moralmente al hombre, con los simios.
Razones que fundamenten este hecho, la proximidad genética, la similitud entre los comportamientos humanos y simios y además, la comunicación y otros tantos casos de hombres que se comportan como monos o personas monas. Sus opositores, defienden que son cosas distintas, y es como mezclar peras con manzanas (parezco Ana Botella).
Bien, después de ver las razones y a sus opositores, ¿qué es el Proyecto Gran Simio, legalmente hablando y de qué derechos hablamos? Básicamente, como dicen en la propia Organización, consiste en otorgar parte de los derechos básicos de los que, actualmente solo gozan los seres humanos: el derecho a la vida, a la libertad y a no ser maltratados ni física ni psicológicamente.
¿Es fuerte verdad? En mi opinión, no. Por eso no soy capaz de entender como personas de reconocida importancia como el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, D. Fernando Sebastián sea capaz de decir que "por ser tan progre se puede hacer el ridículo" y que hay que pedir derechos simiescos. Pero es que hablamos de recoger parte de nuestros derechos, no de la totalidad. Y que, además, son unos derechos básicos. Eso no es ser progre, sino, más bien ser humano. No es una cuestión de ideologías políticas. ¿Quién no sufre al ver cómo matan a un Gorila? ¿Quién no aparta la mirada cuando un mono es maltratado? ¿Quién no se apena al ver a un mono encerrado en una jaula, mientras decenas de personas, a diario, le observan?
No pertenezco a dicha organización, pero tengo claro que nuestros hermanos primates merecen, al menos esos derechos.
Hay una película que todos hemos visto, Jurassic Park, un parque zoológico al aire libre, en una isla, dónde todos los animales, en este caso dinosaurios, pueden vivir a sus anchas, mientras son observados por turistas. ¿Por qué no hacer algo así con los primates y darles esa libertad de estar en su ecosistema y no en un escenario de mala muerte, dónde es fácil ver dichos humanos animales tristes. ¿O es que ellos no sienten, ni tienen privacidad?
Muchos no estarán de acuerdo, y otros tantos a lo mejor sí. ¿Qué opinan? ¿Quiénes querrían que sea aprobado por ley?
Foto capturada de la película El Planeta de los Simios

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Néstor. Hay una serie de derechos básicos que deberíamos cumplir con los animales (ya no sólo con los simios) y es que hay mucho animal de dos patas por ahí suelto.
Espero que los bien pensantes consigan más y mejores derechos para los animales y que la sociedad cambie de una vez esa mentalidad retrógrada que nos caracteriza a los "humanos".
Ya, pero por desgracia, siempre habrá gente "bruta" y más "animal" que los propios animales, y a veces justificándose en la tradición; como puede ser el caso de los toros, sin contar con las peleas de gallos o cánidos, que actualmente siguen realizándose en la clandestinidad.
Como dice Esther, habría que extenderlo a todos los animales y no solamente a los simios. Pues que compartan cosas con nosotros, no nos identifica con ellos y segundo, sería otro manera menos inteligente de menospreciar a otros animales (por ejemplo muchas aves y mamíferos marinos son mas inteligentes que los propios monos - bueno más bien chimpancés te refieres en el texto -. Pero bueno, me parece un comienzo de buenas intenciones y eso lo hace cuanto menos interesante. Espero que al final lo hagan con todos los animales u.u.
Eso deseamos todos... pero también no hay que olvidar que en EEUU y otros paises no existe derecho a la vida, al tener entre sus castigos, la pena de muerte.
Los animales que no pertenecen a nuestra especie son individuos que también tienen la capacidad de sufrir y el interés de disfrutar de su vida. Esta capacidad es la única característica relevante para que un individuo sea considerado moralmente y respetado dado que indica que se puede ver afectado por nuestros actos. No existe ningún argumento mínimamente coherente que pueda establecer que sus intereses deban ser infravalorados por nuestra especie homo sapiens. El criterio de especie (especismo) es un criterio arbitrario, y por lo tanto injusto, así como lo es el criterio de raza, sexo, inteligencia o nacionalidad.