Todo lector que siga este blog, sabe, que a menudo, las entradas son críticas que este servidor tiene, tras van surgiendo en la sociedad en la que vivimos. Y, por razones obvias, hoy escribo otra crítica, pero no una crítica cualquiera, sino una de la que todos somos responsables, una crítica a la sociedad.
Comienzo esta entrada bajo una cita eclesiástica, y no por motivos religiosos, ni muchísimo menos, sino porque son las mejores palabras que le deseo al difunto Iván Robaina, y a esta civilización muerta. El descanso eterno dales, Señor, y que la luz perpetua los ilumine.

Sí, una civilización muerta. Cuando los ideales, la humanidad, los valores éticos, la conciencia... han desaparecido por completo de una sociedad, ésta deja de serlo para convertirse en un Zoo del individualismo, en una continua lucha por ser el más fuerte, el mejor... Pero, ¿a costa de qué? ¿Es que acaso ya no existen sentimientos en este mundo? ¿Dejan de tener cabida palabras como convivencia, democracia, libertad, igualdad, fraternidad, respeto, consenso...?
El último suceso acaecido en Las Palmas de Gran Canaria, es la mayor expresión de lo podrida y hundida que está nuestra sociedad. Y no es una afirmación sensacionalista barata. No sólo cuatro personas han acabado con la vida de un joven canario, con un futuro prometedor, sino que, todos esos testigos, de lo que pasó, fueron también responsables de ella. ¿Qué pasa? ¿Qué en el momento de los hechos no había nadie en la calle? ¿Iván estaba acaso solo en la puerta de cierta zona de la noche capitalina? ¿Nadie vio lo que pasó? Sinceramente, lo dudo mucho, es más todos sabemos la respuesta. Es triste, tener que aceptar que la vida de una persona, pudiera haberse salvado, simplemente haciendo algo por ella. En cambio, el mejor de los presentes lo único que habrá hecho habrá sido telefonear a la Policía para así, "limpiar" su alma. El problema de la delincuencia no es sólo un problema de falta de policías o de inseguridad, es un problema, y perdón por la expresión, de falta de cojones, o lo que es lo mismo pero dicho más refinado y cortés una falta de voluntad y de valores. Por eso la delincuencia campa a sus anchas, dueños de la noche, y de las vidas que un día deciden ir a bailar, o simplemente a divertirse con los amigos, amargándonos la existencia, porque actúa ante la indiferencia de la gente que está "a salvo" en ese momento, y que nadie asegura que otra noche puedan ser ellos los que pidan ayuda.
¿Qué mundo estamos creando? ¿Un mundo dónde el dolor de un inocente no merece nuestra defensa? ¿En el que cuatro manden sobre el resto? ¿Y realmente nos debemos el nombre de seres racionales? Creo que muchos animales serían filósofos respecto a algunos que se hacen llamar personas.
Lo triste de todo ello, es que el origen de todo comienza en la infancia, de pequeños, nuestros padres son los responsables de aportarnos una serie de valores que nos conviertan en personas. Luego la escuela, también ha de perfeccionarla y corregir las posibles conductas erróneas. Pero, ¿Qué pasa si unos padres no ejercen su responsabilidad como tales o si la escuela no hace nada por corregir a un chico? Pasa, lo que le está pasando ahora mismo a la sociedad. Se crean tanto asesinos, como violadores, como maltratadores... y también gente egoísta, ausente de valores, salvo el valor del yo, carentes de sentimientos hacia los demás, o simplemente cobardes.

Evidentemente, hay gente que no es así, pero que por desgracia para la vida de Iván, no pudieron estar ahí. De sobra conozco, las muestras de cariño hacia él, no hay más que mirar los eventos, que en redes sociales como tuenti, se crean como muestras de apoyo, solidaridad y que muchos de ellos se plantean lo mismo que aquí expongo.
Pero... sería desconsiderado criticar sin aportar nada, dejando las cosas tal y cómo están así que plantéese conmigo lo siguiente. ¿En qué estamos fallando? ¿De qué forma solucionar un problema tan complejo? Como he dicho antes, todo es un problema de bases, si forjamos nuestros cimientos de la sociedad en arena, estos nos hundirán el edificio antes de acabarlo. Así que pensemos lo siguiente ¿realmente el estado asegura a un niño, su educación, y una infancia sana y próspera? ¿Son los centros de menores, lugares que cumplan su función? ¿Es todo el tejido de la consejería de educación competente? Conoce la respuesta ¿Verdad?
Para unos padres, un hijo, aparte de ser una gran responsabilidad, es un gran tesoro, es una vida que comienza, y que, a pesar de las adversidades y problemas por los que pasen, siempre, será su hijo. Para otros, que seguramente no son responsables ni con sus propias vidas, un hijo es un juguete, que piensan que se cría sólo. Obviamente esto no es así, el ser humano no puede vivir ajeno a la sociedad, y el primer ejemplo de sociedad lo constituye una familia, si no se da este primero o un artificio que la sustituya, cualquier chico, pasa a ser un problema social, puesto que no ha tenido algo ejemplar, un modelo a seguir, en su vida. Es aquí, cuando asuntos sociales (si lo llega a hacer) se hace cargo del crío. Y buscan una familia adoptiva, o permanece a la espera en un centro de protección de menores. Los primeros, tienen la oportunidad de volver a nacer, los segundos prácticamente y tal y como están hoy en día pueden encontrarse con una situación peor que la inicial. Así que, dejémonos de Policía Canaria y centrémonos en lo que de verdad hace fuerte y próspera una sociedad, la Educación, sobre todo conseguir que los centros de menores cumplan con su obligación de ser verdadero educador, que los métodos de enseñanza sean los correctos (Y para ser correctos, ante determinadas circunstancias hace falta ponerse serio y más a la hora de educar a un niño).

Además de eso, ¿No cree que en un colegio, los profesores conocen la conducta de su alumno? Estoy seguro de que más de algún profesor que lea esto conoce de sobra que ahora mismo hay una serie de alumnos en unos colegios determinados, que quizás dentro de diez años sean capaces de convertirse en unos delincuentes. Y seguro también, los que realmente cumplen su trabajo, han expuesto el caso ante algún Inspector de Educación, pero claro, en la Consejería de Educación no hay nada mejor que maquillar colegios, para que todo parezca idílico, y no se crea una alarma social por la "educación" de determinados centros, y no por culpa o falta d responsabilidad de los profesores, sino por la falta de apoyo desde la propia consejería. Para ellos un alumno es simplemente un número, que esperan salgan cuánto antes de la educación primaria o secundaria, aunque eso sea, dejar en la calle a una persona, no que tenga falta de estudios, (que eso es lo de menos) sino precisamente que lo que salga a la calle sea eso, una persona, y no un monstruo que ha sido alimentado por la incompetencia, tanto de sus padres como del estado. Estado, o consejería que nos muestra una asignatura tan provechosa como Educación para la Ciudadanía, con numerosos valores e ideales, que en la práctica, los estudiantes la ven al igual que la Religión, como la asignatura fácil o regalada, la que todo el mundo aprueba.
En definitiva, la sociedad deja de serlo en cuanto abandona una serie de valores o sentimientos, y ésta sucede porque desde nuestra infancia, tanto padres, como escuela y estado no cumplen su verdadera responsabilidad, crear personas.
Ahora, nos toca confiar en la Justicia, que no devolverá la vida a Iván, al igual que a su familia y amigos. De verdad espero que dentro de tres años no tenga que volver a ver a sus asesinos "divirtiéndose" otra noche; y que la sociedad tenga la suficiente voluntad para volver a ser seres civilizados, y salvar otras futuras vidas.
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