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EFE
Las Palmas de Gran Canaria
El experto agregó en rueda de prensa que en el Ministerio de Medio Ambiente luchan como "jabatos" contra el cambio de clima pero se encuentra con un obstáculo formado por La Caixa y el Ministerio de Industria para vender gas natural y amortizar la inversión realizada en el gaseoducto de Argelia, explicó.
Según el experto, el ministro de Industria Joan Clos y su antecesor José Montilla, "tienen instrucciones directas de amortizar el gaseoducto de Argelia y venderán gas a todo el que se ponga por delante hasta que amorticen la inversión".
Sin embargo, el catedrático, que participa en las jornadas "Cambio climático y sus impactos", organizadas por Nueva Canarias, aseguró que no se debe usar gas natural -que también emite CO2 y contribuye al cambio climático-, mientras se pueda obtener energía de las olas del mar, el viento y el sol.
Aunque algunas consecuencias del cambio climático son a largo plazo, como que a final de siglo el nivel del mar habrá subido un metro y los diques no servirán de nada, y en el siguiente siglo Las Palmas de Gran Canaria desaparecerá porque el nivel habrá subido seis metros, otras son inmediatas.
De hecho, prosiguió, las consecuencias del cambio climático en Canarias son cuatro y tres ya se pueden observar.
Se trata del incremento sustancial de los periodos de sequías y el impacto de trombas como la que ayer cayó sobre la capital grancanaria y de ciclones tropicales y atlánticos, que serán más fuertes porque el mar está cada vez más caliente y produce mayor energía.
Lo comparó con un "coche desbocado" que generará hasta huracanes, unos se dirigirán hacia América y otros hacia Europa.
Asimismo, el polvo del Sahara estará cada vez más presente en Canarias debido a la sequía y falta de árboles en el Mediterráneo.
La cuarta consecuencia es que la falta de alimentos en µfrica será cada vez más acuciante y 200 millones de africanos querrán emigrar porque no tendrán nada que comer.
En cualquier caso, el planeta se dirige al colapso debido el glacial que se producirá en el norte del globo en el próximo siglo, aunque confió en que antes se tomen medidas que, aseguró, no están en manos de los ciudadanos, sino de los gestores, que deben luchar contra las "cuatro" empresas que dominan la producción de energía y no tienen interés en que se ponga freno al cambio climático.
El experto propone dejar de hacer carreteras y tratar de ganar dinero a través de la producción de energía, no depender del exterior y generar riqueza a través del sol y el viento.
Criticó que el Gobierno central y las autonomías, como es el caso de Madrid, destinen miles de millones de euros a infraestructuras y apenas nada a la energía renovable.
El interés de la Administración se observa en los presupuestos y aseguró que en el BOE se puede comprobar que las energías renovables cuentan con una dotación de 74 millones de euros frente a los 2.000 que tienen las carreteras, los 400 para Televisión Española y los 700 de la minería asturiana, cuya producción no se usa y se compra carbón al extranjero, insistió.
Por ello pidió que sean las autonomías y los ayuntamientos los que tomen la iniciativa y destinen parte de su presupuesto a las energías alternativas.
Concluyó que las emisiones de los coches contribuyen en un tercio del cambio climático, las centrales que producen energía para las ciudades y poblaciones en casi la mitad y el resto se debe a las industrias.