Portada del día
Edición impresaEntrevistas online de Canarias7.es
José S. Mujica
Carmen Murias
Fátima Hernández y Pilar Socorro
El Trío Zapatista
Ultimos vídeos
Encuesta
¿Cree que la política económica del Gobierno de Zapatero está siendo la acertada?
El Humor de Morgan

Lo último Lo + visto Lo + valorado Lo + enviado

Diario Concursal
Banderín de corner
Bardinia
La destilería
Los olvidados
La Zaranda
Atarecos
Virtualario
Ofelia
No está el horno para bollos
Niutin blog
Canarywood
Entremesas
Televisión Pura
Punto de vista
Carlos ArochaSiga la Bolsa online
Los especiales de Canarias7.es
Promociones de Canarias7.es
Política
Estadísticas
Esta noticia ha sido vista 1424 veces.
Vote esta noticia
¿Le ha parecido interesante esta noticia?
Escuche la noticia
Carmen Merino
Las Palmas de Gran Canaria
El presidente prescindió ayer de las cifras. Prefirió hacer la cuenta de la vieja para concluir que su gestión no ha podido ser más maravillosa, incluso milagrosa en asuntos tales como la política medioambiental. La descripción de la gestiòn realizada por el presidente se puede calificar poco menos que ejemplar. Autombombo electoral, tradujo Juan Carlos Alemán.
Pero la cosa va mucho más allá. Las simientes plantadas darán frutos en el futuro aún mucho mejores de los que se han visto en el presente. Y el que no lo quiera ver, es porque no quiere quitarse los anteojos partidarios en palabras del presidente. El no usa anteojos de ninguna clase. Lo suyo es la Verdad con mayúscula y ante ello no caben matices de ningún género.
Por ejemplo en cuanto al concepto de patriotismo. Adán Martín se encaminó en la senda de la discriminación que tan bien explota su partido para tratar de identificar como patriotas canarios sólo aquellos que, en Canarias y en Madrid, asuman en su literalidad la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía por la que apuesta su partido y, también, una mayoría parlamentaria de la que ahora los socialistas tratan de escaquearse.
Si Paulino Rivero definió como semicanario al candidato socialista, Juan Fernando López Aguilar, ¿cómo habrá que definir en versión del presidente a los que se apartan de la senda del patriotismo por el trazada? ¿Traidores quizás? ¿Colaboracionistas tal vez? Cabe aventurar que las elecciones se acercan preñadas de grandes y desafortunadas palabras.
La ética en los asuntos públicos fue de los asuntos en los que el presidente se echó más y más flores sin ningún decoro. El problema, él mismo lo reconoció, es que los frutos de sus desvelos por hacer de la gestión pública relativa al territorio algo más fiable de lo que es ahora están por llegar. De momento lo que hay son constantes denuncias e imputaciones de cargos públicos, tanto del PP, la mayoría, como de su propio partido.
Lamentos entrelíneas por estas y otras incompresiones fue otra de las constantes del discurso presidencial, que respondía así a una opinión pública que no parece percibir el estado de felicidad que había prometido a los ciudadanos canarios y también a una organización política, la suya, que le ha hecho pasar por el mal trago de encarar su balance de gestión de legislatura ante la Cámara regional sin saber si le dará o no su respaldo para repetir en la cadidatura a la Presidencia del Gobierno.
«En política la verdad es lo que los ciudadanos percibn como verdad, no lo que los dirigentes creen o saben que es la verdad», ha escrito recientemente Felipe González, Y de esa frase echó mano Adán Martín -se ve que la intelectualidad nacionalista no produce mucho- para justificar lo que cabe entender que él valora como la gran paradoja de su acción política. Ojos que no ven, corazón que no siente. Presidente que se dedica a trabajar y no a vender sus logros, ciudadanos que no perciben la callada y eficaz gestión que ha llevado a cabo y las semillas que además ha buscado tiempo para plantar.
Adán Martín se situó ayer en el País de las Maravillas. Pero tanto su socio parlamentario, el PSC, como el PPse encargarán hoy de intentar hacerle salir de la ensoñación en la que se ha embarcado para intentar merecer la aprobación de su partido y de los ciudadanos.