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La infatigable búsqueda de Sara

Desde que desapareció la menor entre Escaleritas y La Ballena ha pasado una semana

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Una de las últimas imágenes de Sara, la niña de 14 años desaparecida.
(Foto: Canarias7)

Una de las últimas imágenes de Sara, la niña de 14 años desaparecida en Gran Canaria.
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Lara Carrascosa / Las Palmas de Gran Canaria

La casa de Josefa Castellano, la abuela de la niña desaparecida Sara, se ha convertido en una especie de cuartel general. Familiares, amigos y vecinos pasan diariamente por allí para preguntar, para recoger más carteles para pegar. El teléfono no está más de cinco minutos sin sonar.
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Dicen que la han visto por la iglesia de Tamaraceite». Esta frase moviliza a uno de los tíos de Sara que, al momento, coge las llaves del coche para dirigirse al lugar.

Es el día a día de una familia que desde el pasado domingo no come ni duerme ni descansa pensando dónde estará la niña de 14 años.

Nunca antes había desaparecido de la casa familiar. No tenía problemas con sus padres ni discusiones fuera de lo habitual. El domingo fue andando desde Escaleritas hasta La Ballena, donde había quedado con un amigo. En ese trayecto se perdió su pista.

Lupe Hernández, una de las tías de Sara, llega a la casa desde Vegueta, donde alguien advirtió que la había visto. «Nada», dice desanimada. A la media hora escasa vuelve a salir sin comer, esta vez de camino a la calle Murga. Otra llamada advertía de que la niña andaba por allí.

«Por favor, que nadie llame si no está seguro. Y si la ven, que intenten seguirla, retenerla, hasta que nosotros lleguemos», pide un familiar.

Los padres de Sara no están en el cuartel general de la abuela, ya no pueden más. «Mi hija está acostada, que no se levanta de la cama. No hace más que llorar y llorar», comenta Josefa. El padre de Sara, Sebastián, sufrió el jueves un ataque de ansiedad. Están desesperados.

En casa de la abuela todos evitan decir que a la niña le haya pasado algo malo. De hecho, han pedido prestados coches a algunos amigos para que Sara no los reconozca al acercarse a ella.

Volcados

La consigna es mantenerse ocupados. «Las madres de las amigas de Sara se han ido a La Ballena, a ver si la ven», dice Josefa a una vecina. Otras se han dirigido a El Sebadal a pegar carteles. Quieren pedir permiso a Guaguas Municipales para poner uno en cada vehículo.

Y estar pendientes del teléfono. «Comienza a sonar a las siete de la mañana y a veces llaman hasta a las dos de la madrugada», dice Josefa. Todo pistas falsas. O niñas parecidas que no eran Sara.

«La Policía no nos dice nada para que no interfiramos en la investigación», explica Lupe, «pero se están moviendo». Todos buscan a Sara.

El jueves recibieron una llamada en la que una persona con acento árabe preguntaba si era la casa de Sara, para después decir: «Yo me quiero casar con Sara». Y colgó. Ese tipo de cosas machaca el ánimo de la familia.

«Lo que nos interesa es que la niña aparezca», resume Josefa, en una casa llena de gente donde se mantiene la esperanza.

Uno de los tíos de Sara ha sido liberado de su trabajo para que se dedique la búsqueda de sobrina. El jefe del padre participa activamente y le ha dicho a Sebastián que no se preocupe por su empleo, que lo primero es que aparezca la niña.

Ahora están preparando una manifestación. Tienen que pedir permiso y hacer un llamamiento a la solidaridad de la población.

Todos los agentes que están en las calles cuentan con una foto de Sara y su descripción. La investigación la lleva el Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Las Palmas. Pero cuantos más ojos busquen mejor. Y todos parecen escudriñar por las calles de las Islas Canarias.

Más información en el periódico CANARIAS7