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David Ojeda
Las Palmas de Gran Canaria
El retrato plasmado ayer en el Lomo del Chinche no difería en nada del de cualquier otra tarde de este frío invierno. Apenas unos pocos vecinos se agolpaban en las calles, siempre de tránsito hacia sus casas, donde la estancia sería mucho más plácida en una tarde apocada, bajo un cielo plomizo y oscuro.
Nadie lloraba la pérdida de Miguel Ángel M.R. en el barrio, ni tan siquiera su familia; esencialmente porque la presión de aquellos tormentosos días de octubre acabó por desalojarlos de la que había sido su casa durante tres lustros, en los que su presencia entre los vecinos había pasado casi desapercibida.
Quien mejor relata aquellos días de incertidumbre es Mary Arencibia, presidenta de la Asociación de Vecinos Comisión de Viviendas Barrio del Atlántico (Covibat). Desde su papel de representación del barrio, escenificaba el sentimiento de una zona que se vio estigmatizada por la tendencia popular de generalizar y englobar a todos su habitantes en el saco de los delincuentes por el delito de un vecino de la zona.
«La familia no pudo seguir viviendo aquí, la presión era muy grande. Todo lo que se les vino encima fue mucho para ellos, los medios, los vecinos y todo lo que se montó aquí», expresó Arencibia con tajante claridad.
Precisamente Mary Arencibia fue de las primeras en enterarse del fallecimiento de Miguel Ángel M.R. mientras caminaba por el barrio camino del local de la asociación. Pero fue casi una excepción. Los pocos vecinos que encontró ayer CANARIAS7 en el Lomo del Chinche desconocían la noticia, o preferían hacerlo.
También hubo quien expresó su disgusto con que se focalice la zona del parque como un núcleo de delincuencia. «Ese señor no era de aquí, sino de la otra calle. Estamos hartos de que se machaque este lugar constantemente. Llevo 19 años viviendo aquí y nunca ha pasado nada», indicó a este periódico una vecina que prefirió mantenerse en el anonimato. «Ya hemos hablado bastante», exponía a la vez que reconocía que «hay gente que cuando nos ve hablando con periodistas nos dice que por qué lo hacemos y qué les hemos dicho».
Esa era toda la anormalidad que se encontraba ayer en el lugar en el que el violador de la furgoneta blanca vivió durante 15 años, dentro de una rutina que jamás levantó sospechas sobre las atrocidades que podría estar cometiendo a pocos metros de sus hogares y sus familias.
Comentarios de los lectores
3. Estoy totalmente de acuerdo con los comentarios anteriores, la familia no tiene culpa de lo que haya hecho ese desgraciado, también son víctimas.La vecina que habla en la noticia está buena para hablar, cuando su hijo es de lo peor que hay en el barrio, tremendo es el niño, que no respira más de dos días seguidos aire fresco antes de delinquir y volver a la cárcel... vecina de dicho barrio 25.01.2009 14:09
2. Mi total acuerdo con el comentario nº1, Fatima. Dejen a su familia vivir tranquila que nada tienen que ver, con los actos del cabeza de familia. Mi apoyo total a su familia, y les doy animos, que de nada tienen que avergonzarse. Cada uno es responsable de sus actos,y no los demas. Un canario. 25.01.2009 10:37
1. Tampoco es justo que acusen a la familia de lo que era este individuo, si pena de carcel para el qeu era el violador, pena de libertad a su familia. Los familiares de delincuentes, asesinos, violadores, hay que mantenerlos al margen, ellon no tienen la culpa de tener en la familia a un individuo asi. Animo a la familia y a luchar por su dignidad. Fátima 25.01.2009 09:08
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