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EFE
Nueva Orleans (Estados Unidos)
El periódico, que ha seguido publicando su versión en Internet tras el embate del huracán Katrina el 28 de agosto, indicó que fueron los soldados de la Guardia Nacional de Arkansas, que llegaron al sitio seis días después de la tormenta, los que hallaron los cuerpos, algunos de los cuales tienen señales de muerte violenta.
Un soldado identificado como Mikel Brooks acompañó al periodista del diario en una inspección del refrigerador: "No pise esa sangre, está contaminada", dijo el uniformado. El olor que se percibía en la zona, relató el periodista, estaba más allá de los descriptible.
Iluminando los cuerpos con la linterna montada en su fusil, el soldado explicó: "Eso que ve ahí, con un brazo erguido, es un anciano. Ese otro es una niña de unos siete años, degollada". "Esa otra es una anciana", dijo el soldado señalando el foco de luz hacia una silla de ruedas cubierta con una sábana. "Yo mismo la había escoltado aquí cuando entró. Y ese otro anciano fue muerto a golpes".
Decenas de miles de personas buscaron refugio en el centro de convenciones Ernest N. Morial y en el estadio Superdome en Nueva Orleans, cuando el huracán se abatió sobre la costa del estado norteamericano de Luisiana.
El alcalde Ray Nagin había ordenado la evacuación de la ciudad, pero más de 60.000 personas, sin medios económicos o de transporte y sin otro sitio donde refugiarse, permanecieron en Nueva Orleans y al aproximarse la tormenta buscaron protección en los sitios indicados por las autoridades.
Cuando el 80 % de la ciudad quedó inundado tras el paso del ciclón, unas 25.000 personas en el estadio y otras 15.000 en el centro de convenciones permanecieron al menos cinco días sin agua potable, aire acondicionado, alimentos ni protección policial.
Según el soldado Phillip Thompson, también de la Guardia Nacional de Arkansas, en el gran refrigerador del centro de convenciones hay entre treinta y cuarenta cadáveres en estado de putrefacción debido a la falta de energía en la zona.