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EFE
Pamplona
Ataviados con cuernos de plástico, pañuelos rojos al cuello y ropa interior, la mayoría en blanco para coincidir así con los colores del típico traje de fiestas, PETA se manifestó por el casco viejo pamplonés entre gritos a favor del toro y en contra de los toreros y la lidia.
Un portavoz del colectivo, que cifró la asistencia en 1.500 personas, señaló que con respecto a ediciones anteriores "la única novedad" había sido que este año el Ayuntamiento "nos otorgó el permiso muy rápido" y "no lo condicionó" a la prohibición de ir totalmente desnudos.
Pese a ello PETA recomendó a sus seguidores, dijo, "no abusar con la desnudez porque sabemos que Pamplona es una ciudad muy conservadora y no queremos violentar a los ciudadanos".
Sí que, según comentó, el Ayuntamiento "nos dio una ruta alternativa" a la del encierro tradicional, que era la solicitada, y PETA la aceptó, precisó, "porque consideramos que era mucho más importante el mensaje que el lugar" y el mensaje "es festejar la vida y no la muerte".
Añadió que esta iniciativa, con la que "se ha comprometido" para el próximo año Pamela Anderson, "quiere ser una fiesta que incluya y no separe", y subrayó que a la convocatoria habían respondido en esta ocasión personas de más de 30 países, lo que la convierte en "la más numerosa" en representación de las que se hacen en Europa.
El "encierro humano" de PETA comenzó desde el Puente de la Rochapea, junto a la Cuesta de Santo Domingo, punto en el que cada día entre el 7 y el 14 de julio se inicia el encierro a las ocho de la mañana.
El objetivo, "convertir en una reliquia del pasado este terrible espectáculo en el que se fuerza a correr por las calles a unos animales aterrorizados antes de ser asesinados en la plaza de toros" en la corrida de la tarde.
Para trasmitir su mensaje se corearon consignas como "toros sí, toreros no", "la tortura ni es arte ni es cultura", "fiesta sí, corridas no" o "Pamplona antitaurina".
El "encierro humano", vigilado en todo momento por la Policía Nacional, terminó en el callejón que da acceso al coso pamplonés y ante cuya puerta se desplegó una gran pancarta en la que se leía "no pueden esperar más, derechos ya para los animales", mientras los asistentes repetían "esta plaza la vamos a cerrar".
Según un comunicado de PETA, que quiso despedir su protesta con gritos de "viva San Fermín", esta "marcha apasionada y compasiva" pretende "levantar la voz en defensa" de unos animales que "son golpeados con varas y bastones eléctricos para provocar su estampida" a la hora del encierro.
Y añade como argumentos para respaldar su postura que los toros "sufren severas lesiones al caer en las calles empedradas y golpearse con los muros", además de que "son debilitados usando tranquilizantes o golpeados" y se emplea "vaselina para nublarles la vista".