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Francisco Suárez Álamo
Las Palmas de Gran Canaria
Acto primero: la Fundación del Teatro Pérez Galdós elige a Luisa del Rosario, periodista de CANARIAS7, para llevar el departamento de Prensa. Rafael Nebot, director de la citada fundación, se decanta por ella tras examinar varios currículos. Valora, sobre todo, sus conocimientos en el campo de la cultura y su acreditada trayectoria profesional, de la que han sido testigos de excepción durante años los lectores de este periódico. Luisa del Rosario lo comunica a la dirección de la empresa editora; explica que se encuentra ante un reto profesional muy atractivo y opta por aceptar la oferta. CANARIAS7 siente la marcha de la periodista, entiende sus razones y le concede la excedencia.
Acto segundo: Luisa del Rosario empieza a trabajar en la Fundación del Pérez Galdós. Entre sus primeros cometidos está organizar la rueda de prensa que el 2 de marzo ofrecerían José Manuel Soria, Josefa Luzardo y Rafael Nebot para explicar los detalles de la programación del Teatro. Hace tan bien su trabajo que la alcaldesa la felicita allí mismo; Soria, por su parte, pregunta qué hace Luisa del Rosario llevando la Prensa de la Fundación.
Acto tercero: la Fundación del Teatro Pérez Galdós comunica a Luisa del Rosario que debe dejar su puesto. Le ofrecen, como si de un segundo plato se tratase, el Gran Canaria Ballet y, en el colmo de la humillación, le plantean que la causa del despido será «no haber superado el periodo de pruebas». ¿Por qué ese repentino cambio de parecer en la Fundación?, se pregunta la afectada y, por extensión, todo el que se entera de lo sucedido. La respuesta es simple: Soria ordena que el puesto sea para Teresa Cruz, corresponsal de El Mundo, ex jefa del gabinete de José Manuel Arnaiz cuando éste presidió la Autoridad Portuaria y esposa de Larry Álvarez, vicepresidente del Cabildo y hombre fuerte del Partido Popular -su mano derecha o, como dicen sus críticos en un ejercicio de ironía, la mano más derecha de Soria-. Un detalle importante: Teresa Cruz no presentó su currículo en la selección inicial de candidatos. El destino, que es cruel, hace que a Luisa del Rosario le llegue la confirmación de que se desprenden de ella justo el día en que los compañeros de esta casa celebraban una cena de despedida.
Epílogo: CANARIAS7 recupera a una buena periodista. Ella lo pidió y la empresa no dudó un solo instante. Es, si se quiere, el lado menos amargo de este drama teatral. La Fundación del Teatro Pérez Galdós, por su parte, no sabemos lo que gana, pero sí es evidente que pierde a una gran profesional, al tiempo que deja que la política entendida como el arte del nepotismo manche el nombre de la institución. Lo ocurrido es tan grotesco que podría dar risa si no fuera porque se juega con las personas, el prestigio de la Fundación y -no lo olvidemos- el dinero público.
¿Qué será lo siguiente? ¿Acaso Soria acabará saliendo al escenario convertido en Alberich, el enano nibelungo de la tetralogía de Wagner? ¿O Larry Álvarez desplazará a Pedro Halffter en el estreno y tomará la batuta para dirigir a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria el día de la reapertura del Pérez Galdós? Todo puede ocurrir en este esperpento que el Cabildo ha representado en el Teatro Pérez Galdós, que pasa de ser un proyecto de todos a convertirse en el patio trasero de quienes gobiernan el Cabildo con su particular sello: «Aquí se hace lo que yo digo y aquí se pone a quien yo digo».
opinion@canarias7.es