Gran Canaria
02/02/2007
Actualizada el 02/02 a las 12:28
«Emociona hallar gestos de hace 15.000 años»
Entrevista a J. A. Lasheras
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(Foto: Francisco Socorro)
José Antonio Lasheras ofreció anoche una conferencia sobre Altamira en la Cueva Pintada.
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B.Hernández
Las Palmas de Gran Canaria
El director del museo y centro de investigación de altamira ofreció una conferencia en la cueva pintada, dentro del ciclo iniciado por la dirección del museo galdense para acercar los grandes yacimientos.
-- ¿Conocía la Cueva Pintada?
-- Había estado aquí en dos ocasiones antes de que se iniciaran las obras y la verdad es que el resultado que he encontrado es magnífico.
-- ¿Se puede encontrar alguna similitud entre Gáldar y Altamira?
-- Altamira es más un santuario, un gran templo dedicado a las ideas trascendentes, a la religiosidad. Sin embargo, tanto Cueva Pintada como Altamira son dos hitos de dos momentos culturales de la España prehistórica. La Cueva Pintada es un lugar excepcional porque ha llegado hasta nuestros días y, pese a todos los avatares, ha llegado en el estado de conservación en el que está.
-- Altamira se encuentra cerrada. ¿En qué se está trabajando?
-- Tenemos dos grandes líneas de investigación, una arqueológica sobre la vida cotidiana de la gente en esta cueva, y otra sobre las manifestaciones simbólicas, la creación plástica, el arte de los grupos que vivieron allí y que han dejado los famosos bisontes. Además, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) tenemos otra línea de trabajo, igual que en Gáldar, para analizar permanentemente su estado de conservación y en qué medida puede ser visitable. En el trabajo arqueológico, este mismo año hemos podido documentar un nivel de ocupación que nos hace remontarnos más atrás en el tiempo. Pensábamos que Altamira estuvo ocupada entre hace 18.000 y 13.000 años y ahora sabemos que estuvo desde hace 22.000 años hasta hace 13.000 años.
-- ¿Y qué es lo más importante o lo más difícil para la conservación?
-- En Altamira siempre se ha actuado de manera preventiva. Es decir, no hay posibilidad de una intervención directa que haga que esas pinturas duren más en el tiempo o duren mejor. En 2003 se procedió al cierre de la cueva porque había indicios de cambio climático. La temperatura de los meses más fríos ha subido, la humedad atmosférica está cambiando y esto podía ocasionar problemas de conservación en el interior. Se cerró para analizar la situación. En Altamira y casi en cualquier cueva, el mayor riesgo es que esos cambios climáticos provoquen, no cambios físicos o químicos que los conocemos y los tenemosmás o menos controlados, sino cambios microbiológicos. Es decir, que los microbios que viven de forma natural en el interior de una cueva cambien su comportamiento y se produzcan reacciones agresivas en las pinturas.
-- ¿Y la previsión de apertura?
-- Este año se firma un nuevo convenio para trabajar en los próximos tres años. Después de ese tiempo veremos si es sensato que entren personas y cuántas es sensato que entren sin que se produzca un deterioro. Entre 1982 y 2002 entraban 8.000 visitantes al año en grupos de cinco personas y no más de diez minutos.
-- ¿Tiene sentido conservarlo si no es para exhibirlo?
-- Conservamos el patrimonio para utilizarlo, para disfrutarlo, contemplarlo, conocerlo, estudiarlo e investigarlo. Me parece maravilloso que millones de personas queramos disfrutar de nuestro patrimonio. Lo que hay que hacer es ordenar el uso, hacerlo compatible con la conservación o el deterioro que estemos dispuestos a asumir.
-- ¿Cree que podría afectar a la Cueva Pintada estar en medio de Gáldar?
-- El cambio de lo que es y lo que era el entorno hace 600 años es tan brusco que peor no pueden ir las cosas. Ya sabemos lo que hay y lo que conviene hacer. Es cuestión de aplicarlo y revisarlo constantemente.
-- ¿La abstracción de los símbolos de Cueva Pintada es más avanzada que el arte figurativo de Altamira?
-- No, al contrario. Se puede pensar que la abstracción es más profunda porque es un esfuerzo, pero en Altamira también hay abstracción geométrica. Lo más importante de Altamira es la religiosidad, el arte de las cuevas es un rito y celebra los mitos. Explica la realidad trascendente. En Gáldar tenemos los signos pero aún no tenemos el código que explique lo que significan.
-- ¿Qué es lo que le sigue atrayendo de Altamira después de tantos años?
-- Pues hay cosas que me siguen poniendo la carne de gallina, que me siguen emocionando. Siempre encuentro algo distinto que afrontar. Es emocionante haber encontrado un trocito residual de piedra del que se han sacado dos lascas y una de ellas es una punta de flecha a medio tallar. Esas piezas estuvieron alguna vez en la mano de alguien que los dejó en el suelo o se le cayeron y los hemos encontrado. Hemos encontrado un gesto de alguien de hace 15.000 años y es emocionante. Eso no es conocimiento, pero es emoción.