Los parques eólicos pueden crecer menos de los esperado si disminuyen las ayudas estatales. En imagen, aerogeneradores en Gran Canaria.
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Noelia Rochas Agüimes (Gran Canaria)
Los presuntos beneficios del negocio eólico están en peligro. Si se aprueba el Real Decreto 436, en los términos que marca su borrador, los expertos vaticinan un impactante bajón de ofertas para el nuevo concurso eólico regional. Y es que las ayudas estatales que garantizan la rentabilidad caen en picado.
Para hacerse una idea aproximada de las consecuencias de la aprobación de la nueva normativa que prepara el Ministerio de Industria basta decir que, con los beneficios actuales, el inversor de un parque eólico en las Islas puede llegar a obtener una rentabilidad que supera, en muchos casos, el 30%, teniendo en cuenta las inigualables ventajas climáticas del Archipiélago. Sin embargo, el borrador del nuevo régimen de ayudas a las energías renovables garantiza sólo una rentabilidad del 7% a las instalaciones eólicas e hidráulicas que opten por la tarifa regulada. Y el nivel de beneficios se sitúa sólo entre un 5% y un 9%, si es que participan en el mercado de producción de energía eléctrica. Si el atasco del concurso de asignación de potencia que prepara de nuevo el Gobierno de Canarias no se convoca antes de la aprobación de la nueva normativa estatal, muchos temen que el número de propuestas del anterior concurso fallido caiga en picado en una nueva convocatoria. Es la opinión, por ejemplo, del gerente de la Mancomunidad de municipios del sureste de Gran Canaria, Rafael Sánchez, quien considera que «los inversores privados serán mucho más cautos a la hora de invertir en energías renovables y optarán por otro tipo de inversiones más rentables».
Hasta el 2010. A pesar de todo, los que ya han apostado por el negocio eólico no deben preocuparse. El borrador estipula que la nueva normativa no tendrá carácter retroactivo. Esto significa que, hasta el 2010, año en que las tarifas y primas serán revisadas, la regulación vigente servirá para las instalaciones que estén actualmente en funcionamiento. Será en ese momento cuando los precios se revisarán, de acuerdo con la consecución de los objetivos que fija el Plan de Fomento de Energías Renovables, cuyo periodo de vigencia es de 2005 hasta el 2011. Hasta ese momento, se extenderá un periodo transitorio en el que, aunque no se aplique a las instalaciones eólicas las tarifas y primas del nuevo decreto, éstas sí tendrán que adaptarse a una metodología. Se establecerá, por tanto, un sistema de límites inferior y superior, consistente en que se garantiza una rentabilidad mínima y máxima, a través de una prima variable, con independencia de las fluctuaciones que sufra el mercado. Otra novedad será la exigencia a los nuevos parques eólicos que se creen de soportar caídas bruscas de tensión y mantenerse conectados a la red, desechando la práctica habitual de desconectarse en esas circunstancias. El borrador del texto que sustituirá al Real Decreto 436/2004 ha sido enviado por el Ministerio de Industria a la Comisión Nacional de la Energía, para que informe de la propuesta, como paso previo a la aprobación de la nueva normativa.