Internacional
21/12/2006
Actualizada el 21/12 a las 20:41
Asia Central pierde a uno de sus tiranos
Fallece a los 66 años de un fallo cardiaco Saparmurat Niyázov, dirigente vitalicio de Turkmenistán
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El fallecido presidente Niyázov.
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Colpisa
Moscú
Turkmenistán era la ex república soviética más estable de todo Asia Central bajo la mano de hierro de uno de los tiranos más pintorescos y enigmáticos del planeta. La autoridad del gran 'turkmenbashí', Saparmurat Niyázov, el padre de todos los turkmenos, era indiscutible. Pero su repentina e inesperada muerte, acaecida este jueves a los 66 años como consecuencia de un paro cardiaco, ha sembrado la incertidumbre. El monolítico régimen de Ashjabad, no menos cerrado que el norcoreano o el de Castro, amenaza ahora con resquebrajarse.
Los posibles candidatos a suceder a Niyázov afilan ya los cuchillos ante la preocupación de algunos vecinos, el regocijo expectante de los talibanes y la atenta mirada de Moscú, Washington y Teherán. Y es que Turkmenistán, un país mayoritariamente musulmán, ligeramente más pequeño que España, poseedor del 30% de las reservas mundiales de gas y habitado por menos de cinco millones de almas, está enclavado en una estratégica y conflictiva región. Al sureste Afganistán, Irán al sur, el Mar Caspio, con Azerbaiyán y Rusia en el horizonte, al oeste, Kazajstán en el noroeste y Uzbekistán en la parte norte y oriental.
El diputado ultranacionalista ruso, Vladímir Yirinovski, admitió que "va a ser muy difícil evitar que países como Irán o EEUU se mantengan al margen de la lucha por el poder que se va a desencadenar en cuanto Niyázov haya sido enterrado". El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, le hizo una visita al difunto Niyázov, el pasado mes de julio para estrechar relaciones.
Irán es el tercer comprador de gas turkmeno, después de Rusia y Ucrania. Ahmadineyad quiere que la tubería que llevará gas turkmeno a Pakistán e India pase por Irán. Para frustrar esos planes, un mes después, viajo a Ashjabad un diplomático estadounidense llamado Steve Mann. China, por su parte, espera firmar pronto un contrato para la explotación yacimientos de gas en Turkmenistán.
Venta de hidrocarburos. Hasta la fecha, las únicas vías de salida de los hidrocarburos turkmenos pasan por Rusia y el Kremlin intentará que continúe de esa forma. Pero hay preocupación. El diputado ruso, Konstantín Kosachiov, presidente del comité de política exterior, admitió ayer que es difícil vaticinar qué va a pasar ahora en Turkmenistán. "Niyázov no designó un sucesor y el país carece de un mecanismo efectivo para promoverlo, por lo que el resultado final del forcejeo por ocupar el sillón presidencial es prácticamente imprevisible", afirmó Kosachiov.
De momento, la transición en Turkmenistán ha comenzado con un cierto tufo golpista. Según la Constitución turkmena, la presidencia interina debería haber sido ocupada por el presidente del Parlamento, Ovezgueldí Atáyev, contra quien ha sido incoado un expediente criminal, este jueves precisamente. Así que el llamado Consejo de Seguridad, órgano al que la Carta Magna no otorga ninguna prerrogativa sucesoria, ha decidido que, hasta las próximas elecciones, que deberán celebrarse antes del mes de marzo, sea el actual viceprimer ministro y titular de Sanidad, Gurbangulí Berdimujammédov, el jefe del Estado en funciones.