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Colpisa
Las Palmas de Gran Canaria
Los celtas tienen una 'huella' genética casi idéntica a la de antiguos habitantes de las regiones costeras de España, que habrían emigrado hacia el norte entre 4.000 y 5.000 antes de Cristo, explica Sykes, quien publica esta semana un libro sobre el tema, titulado 'Sangre de las islas'.
Hasta ahora, los celtas eran considerados como descendientes de tribus de Europa central. El profesor Sykes pasó cinco años examinando muestras de ADN extraídas de 10.000 voluntarios en Gran Bretaña y en Irlanda para establecer su tesis.
"Hace cerca de 6.000 años, los ibéricos desarrollaron barcos capaces de navegar los océanos que les permitieron cruzar el canal de la Mancha. Cuando llegaron había ya habitantes en Gran Bretaña, pero sólo algunos millares. Estas personas fueron asimiladas en una tribu celta más grande. La mayoría de las personas en las islas británicas en realidad son descendientes de españoles", explicó el profesor Syke.
El otro descubrimiento del equipo de la Universidad de Oxford es que, contrariamente a los que se creía, los celtas no son sólo ancestros de los escoceses, de los galeses e irlandeses, sino también de los ingleses.
Según estas investigaciones, la gran mayoría de los británicos descienden de las seis olas de inmigración (celtas, vikingos daneses y luego noruegos, norteafricanos, de Oriente Medio y romanos) que precedieron a la conquista normanda. Entre estas, la huella genética más común es la de los celtas.
"Aunque los países celtas hayan sido hasta ahora considerados como genéticamente diferentes a los ingleses, esto no es completamente cierto", asegura el profesor Sykes.
"Es significativo porque la idea de una raza céltica separada está profundamente enraizada en nuestra estructura política y ha sido causa de divisiones históricas. Culturalmente, la visión de una raza separada puede sostenerse. Pero desde un punto de vista genético, Gran Bretaña no es una nación dividida", agregó.